📸 Una foto del pasado

Normalmente, a mis alumnos de iniciación les cuesta soltarse en el arte de la invención. Se bloquean con facilidad cuando se trata de suceder, uno detrás de otro, hechos que compongan una historia. Es un problema común que también tiene una solución común. Yo siempre he pensado que si no puedes inventar sucesos consecutivos porque sientes que se te acaban las ideas, entonces no te esfuerces por imaginarlos, solo recuérdalos y escríbelos. Por eso hoy te propongo hacer una práctica de escritura que te invita a convertir tus recuerdos en una historia.

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¿Has terminado la escritura de tu ejercicio? Ahora estás listo para enfrentarte a la revisión y corrección de tu ejercicio, tal como hacen los escritores profesionales. ¡Adelante!

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Se trata de que fluyas y acostumbres a tu mente a discurrir de hecho en hecho, aunque sea utilizando la realidad. Cuando te hayas habituado a hacer esto te resultará más sencillo aventurarte a escribir ficción e inventar los hechos. ¿Por qué es esto posible? En mi opinión lo es porque escribir sobre la vida real no es demasiado distinto a escribir ficción. En ambos casos los hechos se unen por la lógica causal o el sentido común que los hace verosímiles.

Aunque la vida real a veces puede superar a la ficción y lo que pasa en realidad a veces puede no tener mucho sentido común, la inmensa mayoría de las veces, todo lo que nos pasa, nos pasa por algo. Es decir, si nos mojamos es porque nos cayó agua encima. Si nos cansamos es porque hicimos algún esfuerzo. ¿Entiendes lo que digo? Todo lo que nos pasa está sujeto a esa lógica de la causa y el efecto. Bueno, pues, las historias ficticias deben ser exactamente igual, deben estar sujetas por la misma lógica causal. Por eso, si te habitúas a escribir sobre tu propia vida, tarde o temprano, habrás adquirido la intuición y los conocimientos suficientes para entender cómo es eso de escribir acontecimientos regidos por la lógica causal.

Con esta práctica de escritura vas a matar dos pájaros de un tiro, porque al escribir sobre tu propia vida te familiarizarás con la autobiografía, es decir, te propongo escribir un texto autobiográfico, pero con el objetivo de que te acostumbres y asimiles lo que significa desarrollar una historia.

Escribir sobre tu propia vida es una práctica buenísima, porque te permite fluir sin mucho esfuerzo. Como ya conoces tu vida y estás muy sumergido en ella, eres capaz de transformarla en palabras y hechos de forma natural, solo tienes que recordar los hechos en el mismo orden en el que sucedieron y escribirlos.

Estas son las instrucciones para el ejercicio:

Busca una foto que te hayan hecho en el pasado, si es un pasado más remoto mejor, pero que aún puedas recordar con claridad. Puede ser una foto de una fiesta, unas vacaciones con tu familia, una foto con tus compañeros del colegio. Intenta recordar detalladamente lo que pasó ese día cuéntalo. Si no recuerdas todo, invéntalo. Pero tiene que haber un principio, un desarrollo y un final. 

Puedes ampliar tus recuerdos contando la relación que tienes o tenías con las personas que salen en la foto, así como lo que hicieron ese día hasta el momento en que capturaron el instante. 

Cuenta aspectos que tengan que ver con todo lo que se ve en la foto: el lugar donde estaban, los detalles del paisaje capturado, los objetos que posiblemente sujetan o les rodean, la ropa que visten, alguien o algo que solo salió en la foto por casualidad, cosas así. Esa foto que vas a convertir en un texto esconde una idea importante que emergerá al transformar tus recuerdos en palabras. Date la oportunidad de describirla

Y ya, cuando estés listo me gustará encontrarme contigo en línea para hacer una revisión profesional de tu ejercicio y evaluarlo.

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