📄 1 Proceso creador: de la anécdota a la obra

Todo proceso creador —incluido el literario, pero no sólo el literario— pasa por tres etapas: el proyecto, los procesos de búsqueda y las actividades de evaluación. Pensemos en el primero de ellos: el proyecto literario.

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Al hablar de creación no estamos refugiándonos en un concepto vago. Crear es producir intencionadamente novedades eficaces. No toda novedad es creativa. Recorrer el mundo a pata coja y recitando la tabla de multiplicar sería novedoso, pero no pasaría de ser una extravagancia. El ingenio va más allá y procura unir la novedad con la gracia.

Más allá del ingenio, la creación busca movilizar emociones más profundas y aguzar la mirada. En fin, la calidad del proyecto va a determinar la alteza de la actividad. Todas las operaciones mentales se reorganizan al integrarse en proyectos. La realidad entera se amplía, dando de sí nuevas posibilidades.

Enmarcada en proyectos rutinarios, nuestra inteligencia se convertirá en inteligencia rutinaria. Enmarcada en proyectos creadores, se hará inteligencia creadora.

Entendemos por proyecto una irrealidad pensada a la que entrego el control de mi conducta. Una vez entregado el control al proyecto, éste reorganiza todas las actividades.

Al conjunto del proyecto el régimen de la vida mental se altera por completo; percibimos significados que antes estaban ocultos, las rocas responden a nuestras preguntas, una insignificante fisura se vuelve significativa.

Los proyectos transfiguran las operaciones mentales, las cuales transforman, enriquecen y amplían la realidad convertida en campo de juego, en escenario de la acción. Por tanto, la textura de nuestra inteligencia depende de la calidad de nuestros proyectos.

Bajo el influjo del proyecto creador, la inteligencia se distiende y estira más allá de lo estadísticamente previsible. Hay una deriva desde lo rutinario hasta lo excepcional, pero lo inaudito no está en las operaciones mentales, que son las de siempre, sino en las incitaciones desplegadas por el fin.

El aprendiz de creador se propondrá contar cualquier suceso de manera divertida, bella, intrigante o rimada en versos alejandrinos. El artista se dispone a comenzar una obra: elabora proyectos.

Los autores suelen comenzar teniendo una idea muy vaga de lo que pretenden conseguir. Tratamos con lo que los expertos en inteligencia artificial llaman problemas mal definidos.

Desde hace mucho tiempo se sabe que la creación artística puede considerarse como la solución de un problema. Lo que oscurece el asunto es que ni siquiera el autor podría precisar el problema que quiere resolver con su obra, ya que, de hecho, cuando la comienza sólo posee un esbozo vacío, casi un presentimiento.

En síntesis: la tarea creadora tiene comienzos humildes, pero si se quiere crear una obra de arte, hay que aterrizar en el proyecto. Veamos cómo lo explicó Gabriel García Márquez.

García Márquez ha contado de manera brillante la génesis de varias de sus obras, una de ellas fue El otoño del patriarca. A finales de enero de 1958, estando en Venezuela, asistió a la fuga del dictador Pérez Jiménez. Por primera vez era testigo de la caída de un dictador de América del Sur. 

Ha descrito una imagen que le impresionó: «Periodistas y fotógrafos esperábamos en la antesala presidencial. Eran cerca de las cuatro de la madrugada cuando se abrió la puerta y vimos a un oficial, en traje de campaña, caminando de espaldas, con las botas embarradas y una metralleta en la mano. Pasó entre nosotros, los periodistas, caminando de espaldas, apuntando con su metralleta y manchando la alfombra con el barro de sus botas. Bajó la escalera, tomó el auto que lo llevó al aeropuerto y se fue al exilio. Fue en ese instante en que aquel militar salía del cuarto donde se discutía cómo iba a formarse definitivamente el nuevo gobierno, cuando tuve la intuición del poder, del misterio del poder.» Pocos días después le vino la idea de escribir la novela del dictador.

La primera ocurrencia de un proyecto surge de repente.

¿Cómo opera este fenómeno en tu cabeza? ¿Eres capaz de transfigurar tus ideas iniciales en proyectos? ¿A qué dificultades te enfrentas? Déjame un comentario, leo y respondo todos.

Fuente: La magia de escribir, José Antonio Marina y María De La Válgoma (Plaza&Janés, 2010).