16 preguntas para escribir una historia

Una y otra vez llegan a mi aula alumnos frustrados y con graves problemas para encontrar el siguiente hecho que permitirá a su historia fluir, de hecho en hecho, hasta alcanzar el desenlace. Suelen llamar a esto bloqueo creativo sin entender en realidad lo sucede. Tienen razón al decir que están bloqueados, porque los bloqueos no son más que estados de inactividad producto de la ignorancia. Cuando se tiene un problema qué resolver y no sabemos cómo enfrentarnos a él, qué hacer, nos sentimos bloqueados, impotentes. Eso mismo pasa a mis alumnos. Pero lo que no terminan te entender es que la razón de su impotencia es la ignorancia. Desconocen casi en su totalidad la historia que pretenden escribir. ¿Cómo escribirla entonces? 

Habrás escuchado esa frase que dice que el escritor escribe sobre lo que conoce. Pues bien, para que puedas superar ese bloqueo que te mantiene en la ignorancia, lo que debes hacer es conocer la historia que pretendes escribir: crearla. Y para ello hoy te recomiendo responder a 16 preguntas que te permitirán conocer y luego escribir una historia.

«Mmmmmm. ¿Y cómo lo hago?», te preguntas. ¡Conoce ya la respuesta!

1 ¿Cómo se llama el protagonista?:

Poner nombre a los personajes ayudará a tu mente a reconocerlos rápidamente, no es lo mismo referirse a Pedro que “al hombre del pueblo”. Evita las abstracciones ahora, si luego no quieres usar el nombre del personaje, bien, no lo uses. Pero conócelo. Llámalo por su nombre mientras construyes la historia.

2 ¿Qué problema tiene el protagonista?:

Para que la historia funcione es necesario que el protagonista tenga un conflicto. Los conflictos surgen en el momento en que los personajes desean algo pero no lo pueden conseguir tan fácilmente. ¿Qué desea tu personaje?

3 ¿Qué obstáculos se le oponen al protagonista?:

No tendrá un problema si desea algo y lo consigue fácilmente. Piensa en las barreras contra las que habrá de lidiar el personaje principal de tu historia. Estos obstáculos pueden ser de muy diversa naturaleza: podrían ser otros personajes, los llamados antagonistas, pero también pueden ser otro tipo de fuerzas las que se le opongan: por ejemplo una terrible sequía, la falta de dinero, la soledad, el exceso de trabajo, etc. Para encontrar los obstáculos adecuados tendrás que mantener en mente lo que el personaje desea. Si no olvidas eso encontrarás los obstáculos con facilidad.

4 ¿Cuáles son los rasgos físicos del personaje?:

No siempre utilizamos esta información para escribir la historia, pero conocerla nos ayuda a entender cuáles son las capacidades o limitaciones físicas del personaje, así como el aspecto que puede tener. Las cualidades físicas de un individuo condicionan su comportamiento y la manera en que los demás le perciben, eso puede resultar beneficioso o perjudicial para el personaje, según su deseo y el contexto en el que se desenvuelve. No debes perder esto de vista.

5 ¿Por qué el protagonista quiere lo que quiere?:

Las motivaciones del personaje son de suma importancia. Sin ellas podría dejar de actuar para intentar alcanzar su meta. Un personaje sin motivación es como un auto sin combustible. Además, las razones por las que un personaje quiere conseguir algo también resultan útiles a la hora de definir el tipo de acciones que emprenderá, para producir verosimilitud en el relato. Si lo que quiere supuestamente un personaje es conquistar a una mujer, pero lo que lo vemos hacer es rompiéndose las vestiduras para conseguir un acenso en el trabajo, entonces habrá mucha inconsistencia.

6 ¿Qué apura al protagonista a conseguir su deseo?:

No basta que los personajes sepan lo que quieren y por qué lo quieren. También es necesario que se vean empujados por el apremio. La urgencia en un personaje se transforma en progresión ágil de la acción. Una historia que se centra en los hechos tendrá una capacidad sobrada para mantener viva la intriga y la atención de los lectores, así como el interés del propio personaje protagonista para resolver el problema que tiene.

7 ¿La historia es realista o es fantástica?:

Reconocer la naturaleza de tu proyecto dramático es fundamental. Así podrás regir tus desiciones creativas bajo las reglas propias del mundo que intentas construir. Si tienes claro desde el principio que te interesa escribir una historia fantástica, entonces no te sentirás ridículo o absurdo inventando disparates, al contrario, encontrarás pronto los mecanismos que te lleven a producir que esos disparates sean creíbles dentro del universo de ficción.

8 ¿Cuál es el contexto sociocultural de la historia?:

Independientemente de si es realista o fantástica, las historias utilizan siempre a la realidad conocida como referente inmediato. Podemos construir historias en las que las piedras hablan o las plantas tienen el poder de intervenir las mentes de las personas. Pero eso será más o menos creíble según el contexto en que suceda. Y los contextos, aún los que pueden representar mundos distópicos, tienen como referente los contextos socioculturales que tú conoces. ¡Defínelo en la medida de lo posible! Esto te ayudará a saber cómo es el territorio en el que tus personajes se desenvuelven.

9 ¿Cuántos personajes necesito para contar esta historia?:

Normalmente se tiene más definido al protagonista de las historias, pero el resto de los personajes que vamos construyendo y que interactúan con él, también son importantes. Aunque a veces, mientras construimos historias creamos personajes innecesarios. Detente a pensar en la función que cumplen todos los personajes de la historia. ¿Cómo se relacionan entre ellos? ¿Alguno de ellos sobra? Si es así, no tengas apuro en eliminarlo y reconfigurar los hechos de modo que puedas ahorrártelo.

10 ¿Cómo se expresan los personajes de mi historia?:

Ninguna persona se expresa igual que otra. Podemos compartirlo todo: edad, orientación sexual, gustos, contexto sociocultural y nivel educativo, aún así no hablamos igual que otra persona porque nuestros rasgos de personalidad son lo suficientemente marcados como para diferenciar nuestro empleo del lenguaje. Si tienes claras las diferencias en el uso del lenguaje de tus personajes conseguirás dotar sus voces de naturalidad cuando los hagas hablar y evitarás que parezcan todos el mismo: ecos de ti.

11 ¿Sobre qué creo que me interesa hablar a través de esta historia?:

Quizá ya tengas una idea previa antes de empezar a escribir. Toma nota de tus ideas tempranas. Pueden ayudar a definir el tema que abordarás y desarrollarás. Hacerlo te permitirá comprobar eventualmente si, en efecto, estás tratando el tema que creías. Y si descubres que estás tratando un tema distinto, podrás llevarte a comprender cuáles son las razones que te hicieron creer lo contrario, así como qué deberías hacer para corregirte en caso de que tengas un verdadero interés en hablar de lo que querías originalmente. 

12 ¿Qué idea me interesa transmitir?:

Así como te has detenido a pensar en el tema que abordarás, debes hacer lo propio con el mensaje que tu historia podría transmitir. Si ya lo intuyes toma nota y procede del mismo modo que con el tema. Si sabes lo que te interesa decir te resultará más sencillo amoldar los hechos que compongan la historia para que argumenten la idea que te interesa comunicar.

13 ¿Cuáles son los antecedentes del protagonista?:

Contrario a lo que podrías creer, los personajes no sólo necesitan tener una comprensión plena de su presente, aquel en el que te centres para contar el fragmento de su vida que vas a convertir en una historia. Tal y como pasa contigo mismo, los personajes tienen un pasado. Y dicho pasado condiciona su actitud en el presente. Por ejemplo: no pensará y sentirá igual una mujer que se ha formado en un contexto que la educó en igualdad de condiciones con los hombres y que no a sufrido ningún abuso físico o psicológico por parte de los hombres, que una mujer subordinada por el machismo que ha sido violentada física y psicológicamente desde que era una niña. Aunque dos mujeres en un contexto políticamente correcto y supuestamente igualitario, como puede ser el de occidente, quieran conseguir un puesto de trabajo, cada mujer se conducirá de un modo específico y condicionado según su propia experiencia de vida.

14 ¿Cuáles son los intereses de los demás personajes?:

No obvies que el resto de los personajes con los que compones la historia también deben parecer tan auténticos y verdaderos como el protagonista. Así como te has detenido a pensar en los deseos, contexto, rasgos físicos y problemas del prota, toma nota de todas esas realidades para cada uno de los personajes que interactúan con el personaje principal. No pierdas de vista la función que cada uno de ellos tiene dentro de la historia, esa será la clave que te ayudará a reconocer el nivel de profundidad en que debas conocerlos, a diferencia del protagonista.

15 ¿Qué perspectiva es la más adecuada para dar cuenta de la historia?:

Una vez que hayas pensado en todo lo anterior y sólo cuando tengas ya un conocimiento elevado del relato que pretendes narrar, detente a pensar en el punto de vista más adecuado y acertado para contar la historia. En mi opinión cada historia pide, de manera natural, la perspectiva desde la que debe ser contada. Sabrás elegir la mejor perspectiva si también reconoces tu nivel de implicación con la historia. Si te inspiras en tu propia vida, te conviene una perspectiva cercana y subjetiva. Si los hechos y el contexto general del mundo de ficción está lejos de ti mismo, te conviene seguirlo tratando desde la distancia, con mayor objetividad.

16 ¿Todo lo que hacen y dicen mis personajes es creíble dentro del universo que he creado?:

No todas nuestras ideas son buenas. ¡Aceptémoslo! Sólo inventando hechos y creando personajes vas a adquirir habilidad para desarrollar una historia exitosa. Si quieres conseguirlo, antes de escribirla y después de crearla te conviene poner a prueba la verosimilitud que los hechos inventados tienen. ¿Son creíbles? ¿La forma en que los personajes hablan parece natural? ¿Eso es lo que haría o diría yo en las circunstancias específicas del personaje? ¡Evalúate! Y si descubres alguna irregularidad que no produzca verosimilitud, aún estás a tiempo para replantear los hechos y elegir diálogos o hechos más adecuados.

Creo que si te detienes a pensar y responder todas y cada una de estas preguntas antes de sentarte a escribir la historia, sin lugar a dudas conseguirás fluir con menos interferencias. Habrás conseguido dar a tu mente una visión global y amplia del universo de ficción que pretendes construir: estarás conociendo aquello que quieres escribir. No te sientas limitado por lo que has hecho hasta ahora. Si durante la escritura se te ocurren nuevas ideas: ¡adelante! Da rienda suelta a tu creatividad. Pero ya que te has tomado el tiempo de pensar y hacer un boceto de la historia y has comprobado que funciona, te conviene usar tanto de ese material dramático previo como consideres necesario y útil para alcanzar tu meta: escribir una historia sin bloquearte.

¿Crees que podrías añadir alguna pregunta a esta lista para ayudar a la comunidad tallerícola a conocer mejor el universo de ficción que quiere escribir? Compártela en un comentario, sé generoso como lo somos quienes participamos en esta web. Y cuando hayas escrito tu historia y estés preparado para poner a prueba el resultado a través del Coaching literario, escríbeme, me encantará conocerte y convertirme en cómplice de tu cosmogonía creativa. ¡Te ayudaré a convertirte en un escritor profesional!

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