Construye un personaje

Vamos a suponer que eres de ese tipo de creador que necesita conocer un poco más al personaje que protagonizará la historia que se prepara a escribir. Y que sueles dejar que tu imaginación vuele, sobre todo, cuando te pones a pensar en las cualidades de un personaje. O por ejemplo, te pasa que no sabes muy bien cómo o por qué, de pronto escuchas una frase dicha al azar por cualquiera mientras caminas por la calle y sin importar nada más, te vuelves y miras a aquella persona como queriéndote quedar con tantos detalles como puedas, para continuar tu camino y reconstruirla tú mismo, suponiendo por qué ha dicho eso, hacia dónde iba, qué emociones le invadían o qué problemas personales tiene. ¿Supongo bien?

¿Sueles imaginar quién es esa persona con la que te cruzas por la calle?

¿Has terminado la escritura de tu ejercicio? Ahora estás listo para enfrentarte a la revisión y corrección de tu ejercicio, tal como hacen los escritores profesionales. ¡Adelante!

Hoy te propongo hacer una ejercicio de proyección para conocer y, por tanto, construir al personaje protagonista de una historia.

De entre tantas lecturas y autores no consigo recordar quién dijo que un escritor debe conocer tanto al personaje de su historia, que incluso conoce lo que trae metido en el bolsillo el pantalón.

O sea, conviene conocer mucho y bien a los personajes protagonistas de nuestras historias. Pero el ejercicio que te propongo hacer hoy no busca que profundices demasiado, sino más bien que te acerques al personaje, que empieces a construirlo para que te arranques a escribir de una buena vez.

La guía que te propongo seguir hoy, para construir a un personaje, te servirá como punto de partida. Te acercará a ese personaje que protagonizará la historia que pretendes contar. Quizá aún no sepas cuál es la historia que vas a contar. ¡No importa! Quizá lo sepas cuando conozcas mejor al personaje.

Proyectar al personaje también te servirá si tu proceso creativo ha sido a la inversa y ya tienes clara la historia que deseas contar, pero no conoces aún al protagonista.

Hablo de protagonista porque éste es siempre el personaje más importante de cualquier historia, sin embargo, lo que te propongo hacer hoy para construir un personaje podrás hacerlo también para construir a cualquier otro personaje de una historia. En lo que habrás de fijarte, si vas a trabajar a otros personajes que no son el protagonista, es en la necesidad que tiene la propia historia de profundizar en esos otros personajes que no son el porta. ¿Ok?

Así, pues, toma nota y luego ponte a trabajar. Construye una ficha de personaje con estos campos. Intenta no dar respuestas simples e irreflexivas. Considera que cada decisión que tomes debería tener un sentido o una razón de ser dentro de la propia historia.

1 Nombre

Todos los personajes tienen un nombre, aunque no en todas las historias sabemos cómo se llama el protagonista. Esto depende de la necesidad que tenga la historia. A veces los lectores no necesitamos saber cómo se llama el protagonista para conocer su aventura en la obra. Pero si eres el autor de la historia siempre es conveniente saber cómo se llaman los personajes, principalmente el protagonista. Así, al llamarlo por su nombre, adquiere consistencia e identidad propia y no es sólo una figura abstracta de tu imaginación. Lo que no se nombra no existe. Por eso es tan importante que nombres a tu personaje.

2 Aspecto físico

Sitúa las cualidades físicas más importantes del personaje, aquellas por las que el lector va a identificarlo y reconocerlo de entre el gran imaginario de personajes que ha construido la multitud de historias que consume. Los personajes necesitan cualidades físicas identitarias. Estas cualidades deberían tener relación con los aspectos fundamentales de su personalidad. Por ejemplo, podría ser curioso un personaje cuya apariencia se la de un hombre grande, fuerte y muy masculino en términos de masculinidad tóxica heteropatriarcal, que contrario a sus apariencias, tenga un fondo tierno y sensible que planteé una ruptura con el modelo típico de masculinidad.

3 Temperamento

Aquí es cuando te metes en la cabeza del personaje. ¿Cuál suele ser su estado anímico natural? Piensa en tu propio estado anímico. ¿Cuáles son las cualidades psicológicas que te definen? Yo, por ejemplo, tiendo a ser meditabundo, melancólico y parlanchín. Los personajes, como las personas, deben tener temperamentos propios. Ese temperamento es importante porque determinará en gran medida el tipo de acciones que el personaje emprenderá. No se comporta igual un personaje con temperamento colérico, que uno con temperamento flemático. 

Si no estás muy familiarizada con los tipos de temperamento, échate un buceo por Google y conócelos. Merece la pena porque así adquieres perspectiva sobre la diversidad de personalidades que puede tener un individuo y tendrás herramientas para construir personajes futuros.

4 Antecedentes inmediatos

Conforme construyas al personaje se te irán ocurriendo partes de la historia en la que lo situarás. Ahora es cuando toca reconocer el contexto dramático anterior inmediato del personaje. Es decir, ¿en qué situación se encontraba el personaje justo antes de la situación en la que estará dentro de la historia que pretendes contar? Imagina que la historia es tu presente. El antecedente inmediato sería lo que te sucedió hoy, más temprano, o durante la semana anterior. Siempre en relación al drama que vives en el presente. No pierdas eso de vista. No será relevante un antecedente, por inmediato que sea, si no tiene relación con un problema o situación dramática presente. Hablaremos sobre el drama del personaje más adelante.

Basta ahora decir que el antecedente inmediato ayuda a construir un estado de ánimo presente que inundará al personaje, en relación a su temperamento y personalidad, a lo largo de la historia que contarás.

5 Edad

No actúa ni habla igual un niño de diez años que uno hombre de 34. Aunque se puede ser inmaduro en la adultez, la edad siempre es un factor importante para los personajes, porque define aspectos de su personalidad, así como ayuda al lector y autor a suponer lo que el personaje ya debió vivir y el grado de madurez que supuestamente tendría un individuo de la edad elegida. Así, por ejemplo, si elegimos que el personaje tenga 13 años, pero lo ponemos a hacer y decir cosas que haría y diría un joven de 21, entenderemos que se trata de un púbero muy maduro mental y emocionalmente hablando. 

6 Educación

No actúa ni habla igual un albañil que un médico. El grado y el tipo de formación de un personaje determina en gran medida el tipo de acciones que emprende, así como el uso que hace del lenguaje.

7 Lugar de procedencia o crianza

Lo mismo pasa con el lugar de procedencia, incluso por zonas de una misma nación. Aunque ambos son españoles, no hablan igual los andaluces y los manchegos. También es importante saber, si fuera el caso, el tipo de raíz cultural que puede tener el personaje. Porque vivimos en un mundo en el que ya no es extraño que una persona nacida en Marruecos se haya criado en Italia y emigrado posteriormente a España, por ejemplo. Y todas esas influencias culturales importan para configurar su personalidad.

8 Situación familiar

¿Cómo se relaciona el personaje con los integrantes de su familia? ¿Quienes componen su familia? ¿Tiene pareja, padres, hermanos, sobrinos, abuelos? ¿Los odia? ¿Los ama? ¿Convive frecuentemente con ellos? ¿Hace décadas que no los ve? ¿Se lleva bien con su padre pero no puede ver a su madre?  ¿Tiene pareja?

La situación familiar del personaje puede empezar a desatar tu imaginación para construir su historia. Pero también puede ayudarte a definir aspectos muy específicos de su personalidad, porque las familias definen a los individuos. Somos lo que han hecho de nosotros y lo que conseguimos gestionar de ello.

9 Religión

El sistema de creencias espirituales de un personaje, así como sus costumbres y ritos, lo enmarcan en un contexto sociocultural en el que son posibles, imposibles, descabelladas o no, algunas situaciones. A veces los conflictos de los personajes guardan relación directa con sus sistemas de creencias religiosas, de ahí que resulta tan importante conocer qué religión profesan o qué tipo de creencias tienen, frente a las que les han impuesto, por ejemplo.

10 Tendencia política

Así como la religión es importante, la política también. No se conduce igual un personaje progresista que uno conservador. Y los contrastes políticos pueden ser muy útiles cuando se plantean conflictos en los que se ponen en jaque derechos que defiende una tendencia política, pero no la otra.

En una misma familia, por ejemplo, podría haber un padre de izquierdas y un hijo de derechas. Un marido comunista y una esposa nacionalista-monárquica. Las dinámicas de convivencia entre personajes con diferentes posturas políticas siempre es interesante y atractiva porque plantea diferencias de base en términos estrictamente dramáticos.

11 Ocupación

¿Cuál es la ocupación o desocupación actual del personaje? Piensa en el tiempo presente en que la historia sucede, no en los antecedentes. Quizá tu personaje estudió una carrera, Bellas Artes, pongamos, pero se dedica a trabajar en un Mc’Dolands porque no ha conseguido trabajo en lo suyo.

Las ocupaciones de los personajes son importantes porque influyen en el flujo de sus emociones. Un individuo no se conduce igual por la vida si tiene la fortuna de hacer lo que le gusta o si debe enfrentarse diariamente al martirio de hacer un trabajo que odia, sólo por conseguir dinero.

12 Deseos y motivaciones

Para que un personaje cobre vida de verdad, más allá de los aspectos en los que te he invitado a reflexionar, necesita tener deseos y motivación. Los deseos son aquello por lo que se pondrá manos a la obra y emprenderá la aventura. Las motivaciones son la gasolina que impulsa sus actos. Sin motivación los personajes pueden tener un deseo fuerte, pero de nada le servirá porque no se impulsará a conseguirlo.

Cuando los personajes tienen deseos y motivaciones, empezamos a distanciarlos lentamente de su construcción para centrarnos en la historia. Un personaje con deseos y motivaciones constituye tres de los cinco elementos fundamentales de un conflicto. Lo que yo llamo el corazón de las historias. 

Al trabajar en esta última cuestión de tu personaje, estarás ya perfilando el planteamiento conflictivo de la historia en la que lo encajarás. Habrá historia cuando además de personaje, deseo y motivaciones, haya fuerzas de antagonismo y urgencia. En este vídeo te lo explico mejor.

Y ya, cuando estés listo y construyas la ficha de tu personaje, me gustará encontrarme contigo en línea para hacer una revisión profesional de tu ejercicio.

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