¿Pensar tanto no es bueno? (vídeo)

Dubitativo y hambriento, quienes me conocen saben que ese es mi estado natural. Para mí pensar y comer son dos verbos de suma importancia. Mis pantalones me lo reclaman y mis letras me lo agradecen. Quizá el tercero de esos verbos importantes en mi vida sea leer, lo que justifica que me dedique a la literatura; aunque dormir y formar a nuevos escritores, se pelean por el cuarto lugar en el podio de los verbos de suma importancia en mi vida.

Sea como sea, mis actividades en general están condicionadas por lo que pienso y por la cantidad de hambre que tengo. Y esto es jodido, porque aunque puedo y lo gozo, no debo comer todo el día; y aunque me gusta y no concibo mi vida sin el pensamiento, también es verdad que no pocas veces he sido víctima de mi propia mente atolondrara por los pensamientos que yo mismo produzco. Y sobre eso quiero hablar hoy.

¿Has intentado la meditación?

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