✍🏼 🧐 📖 Reescribir, corregir y revisar

Digamos que ya terminaste de escribir tu manuscrito, y digamos también que te gustaría ganar algún concurso o enviarlo a una editorial. ¿Estás seguro de que ya has hecho todo lo que podías y debías hacer por el texto? ¿Es ya la versión definitiva, la versión que deberían leer y juzgar los editores, el jurado y los lectores?

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Probablemente aún te encuentras sumergido en una de las últimas etapas del proceso creativo… No tropieces y te lances sin más, antes de arrojarte a las aguas movedizas de la evaluación editorial, vengo a plantearte las diferencias entre reescribir, corregir y revisar, para que diferencies los conceptos y, sobre todo, los apliques a tu manuscrito.

Porque no son sinónimos y más de un alumno ha llegado a mí creyéndose que lo único que su texto necesita es una revisada… Y no.

Las ideas que voy a compartirte hoy son valiosas. Se las escuché al escritor Andrés Neuman, quien fue mi profesor en el Máster en Creación Literaria de la Barcelona School of Managment. 

Neuman nació en 1977 en Buenos Aires, Argentina, pero a los catorce años se trasladó a Granada, España, junto a sus padres, dos músicos argentinos en el exilio. Lo que ha convertido a Neuman en un autor, digamos, mitad argentino, mitad español cuya visión resulta única y naturalmente fronteriza.

Si quieres conocer mejor a Neuman te recomiendo ir a ver la entrevista que le hice hace unos años en este mismo canal, podrás conocerle mejor y profundizar en su perspectiva sobre la creatividad y el proceso creativo. Merece mucho la pena. 

Andrés Neuman lo ha escrito todo: poesía, cuento, novela, ensayo. Si te adentras un rato en su página web descubrirás que es un autor interesantísimo que ya acumula una amplia obra, si tenemos en cuenta su corta edad. Yo lo descubrí como cuentista y creo es, junto a Samantha Shweblin y Alejandro Morellón, uno de los mejores cuentistas hispanos vivos.

Vamos, pues, a entender las diferencias entre reescribir, corregir y revisar que Neuman propone…

Neuman establece una diferencia clara entre estos tres verbos que invitan a la actuación, así como el orden en que un escritor debería aplicar el acto a sus manuscritos, con la idea de que el último tramo de la etapa de realización le permita alcanzar un manuscrito de la más alta calidad, que su pericia narrativa y conocimientos actuales consientan.

Así, propone que por

Reescribir

Entiendas esa etapa salvaje en la que todo vale: quitar, poner, adelantar, retrasar. Cualquier estrategia es válida mientras la historia y su forma adquieran una nueva identidad, la del texto refinado.

‎Reescribirás justo cuando hayas terminado de escribir la primerísima versión del manuscrito. Naturalmente, esa primera versión puede ser apenas un esbozo de la obra, o un gran acercamiento a su versión definitiva, en función de las capacidades de cada autor. Sea como fuere, el texto es aún joven e inmaduro; abre sus puertas de par en par y da la bienvenida a todo tipo de reformas: desde operaciones puntuales en habitaciones específicas de la casa, hasta operaciones complejas y peligrosas que impliquen el derrumbamiento del edificio entero, hasta sus cimientos, siempre que el diagnóstico de la primera elaboración justifique una rehechura de ese calado.

Se trata, pues, de enfrentarse al texto con un ánimo aún cercano al creativo: el ánimo del arquitecto que tiene aún en mente el edificio que desea construir y no ha acertado en su primer intento. Está dispuesto a todo con tal de conseguirlo.

En cuanto a

Corregir

Neuman dice que se trata del momento de perfeccionar, pulir o mejorar el texto. Fraseo, tono, incongruencias. Se trata de una etapa en la que ya no caben los cambios de tipo estructural, pero sí cambios más superficiales. Recomienda al autor perder el entusiasmo propio del creador inspirado y embebido por la embriagadora poesía de las musas, porque así podrás toparte con la verdad de lo escrito y no te tocarás el corazón para cambiarlo. 

Nótese que aún sigue hablando de cambios. Es decir, quien corrige aún toma decisiones que implican movimientos dentro del texto. Ya no serán movimientos que sacudan la obra desde sus raíces, pero dichos movimientos aún serán capaces de cambiar su apariencia exterior, la fachada. Una tormenta de agua, hielo y viento no puede tumbar una casa, pero sí erosionar sus muros, limpiar sus colores y destruir las enredaderas que crecían hasta el borde de sus ventanas.

Corregirás cuando hayas terminado de reescribir, o sea, cuando tengas ya una tercera versión del texto. La primera será la elaboración atrabancada y pasional, la segunda será la reescritura reconstituyente.

Finalmente, sobre

Revisar

Neuman expone: es la etapa más superficial de las tres. Se trata de atender el detalle, las pequeñas cositas: puntuación, erratas, dedazos. 

Ya no es tiempo de hacer cambios de fondo o cambios superficiales, de lo que se trata es de sacarle brillo a la plata, de dar una tercera o cuarta capa de pintura a los muros y rematar con flores los balcones. Ya se habrá reescrito y corregido, ahora el escritor se asegura de que todo siga en su sitio y cumpla su función.

Conclusión

No son sinónimos y no componen la misma etapa del proceso creativo. Debemos entender estas tres actividades como la parte final de la fase de realización, pero en ningún caso se trata de la misma actividad. Conviene que entiendas las diferencias y asumas las implicaciones de cada una de ellas, para que al enfrentarte a tu manuscrito no te invada la frustración y la desilusión.

Contrario a lo que nos han hecho creer, hacer literatura no se parece a consumirla. Nuestra forma más habitual de relacionarnos con la literatura es como lectores. Y la experiencia, los ritmos y los tiempos del lector son siempre breves y deleitosos, pero en el caso de la escritura no siempre es así. Se olvida con demasiada facilidad que la creación literaria es un oficio. Y como tal, requiere de un esfuerzo considerable, de una inversión de energía y tiempo que no se compara, en absoluto, con la que invierte un lector cuando consume una obra.

Para mí es importante que entiendas la diferencia entre estas tres fases porque estoy algo cansado de escuchar a mis alumnos, quitadísimos de la pena, pidiéndome que revise sus textos, como si lo único que necesitaran esos manuscritos, generalmente desatendidos, fuera únicamente una revisión. ¿Quieres ser un escritor profesional? ¡Compórtate como tal!

¿Te ha resultado útil conocer estas diferencias? Ahora que las sabes, ¿puedes identificar en qué fase te encuentras tú? ¿Has conseguido reconocer qué tanto trabajo le hace falta a tu manuscrito? Déjame un comentario y compártelo con la comunidad. Estoy seguro de que será un consuelo para muchos comprobar que no son los únicos que están enfrascados en un proceso creativo harto arduo, aunque satisfactorio.

Si consideras que puedo ayudarte porque no sabes cómo salir del atolladero, aunque ahora sepas en qué fase te encuentras, no dudes en contactarme. Reserva una Consulta al Dr. Narración para que echemos un vistazo a tu relato o, si se trata de un proyecto de largo aliento como un libro de cuentos o una novela, te espero en el Coaching literario.

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