«A veces pido a mis alumnos que escriban un cuento exclusivamente con diálogos, ya que son éstos, probablemente, lo más complicado cuando de escribir narrativa se trata. Este cuento de Jorge Cuervo es un estupendo ejemplo del buen funcionamiento de los diálogos en prosa, donde las palabras que los personajes dicen, bastan para que el lector se adentro en la historia y la descifre. Entre otros, un gran mérito de este texto es que respeta la tradición del cuento moderno y obliga a lector a construir, a través de sus huecos, la parte de la historia que no está expuesta, pero sí a su alcance.» Israel Pintor.

Me he propuesto compartirme un poquito más, justo allí donde probablemente quieres conocerme: durante clase. A muchos de mis alumnos les cuesta ir más allá del simple me gusta o no me gusta. Durante esta sesión me valí de una experiencia de interpretación que tuve un día en casa, mirando un cuadro. Usé esta experiencia para explicar cómo la mirada personal y subjetiva es para el artista una herramienta para la construcción del discurso. Hablo de la importancia de tener una mirada propia y de cómo esa mirada nos lleva a tener algo que decir, para luego convertirlo en literatura.