Un soldado desesperado hace un pacto con el diablo: durante siete años no podrá lavarse, peinarse ni rezar, vistiendo solo una piel de oso a cambio de oro ilimitado. Repudiado por su aspecto monstruoso, «Piel de oso» vaga haciendo el bien. Cuando su fortuna salva a un anciano de la ruina, este le ofrece a una de sus hijas en matrimonio. Solo la menor acepta, viendo su bondad. ¿Podrá su amor y fe superar la prueba final y romper el oscuro trato?
Autor: Jacob y Wilhelm Grimm
Un buen negocio
Un campesino ingenuo vende su vaca y, en una serie de malentendidos cómicos, confía su dinero a unas ranas y la carne de otra vaca a unos perros, esperando que le paguen. Sus absurdos reclamos por estas «deudas» lo llevan ante un carnicero airado y, finalmente, a la mismísima corte del Rey. Allí, su peculiar manera de narrar sus desventuras provoca una reacción insólita en la princesa, desencadenando una cadena de eventos aún más rocambolescos donde la «justicia» y la recompensa toman formas muy extrañas. ¿Podrá este hombre, con su singular lógica, hacer realmente «un buen negocio»?
Un ojito, dos ojitos y tres ojitos
Dos Ojitos es despreciada por su madre y hermanas, Un Ojito y Tres Ojitos, por ser diferente: ella tiene dos ojos, como la gente común. Maltratada y hambrienta, recibe ayuda mágica de un hada: una cabra que provee comida. Cuando su secreto es descubierto por la envidiosa Tres Ojitos, la madre mata a la cabra. Pero de sus restos surge un árbol de oro y plata cuyos frutos solo Dos Ojitos puede coger, atrayendo la atención de un joven caballero y un destino inesperado. ¿Podrá escapar de su cruel familia?
El músico prodigioso
Un violinista solitario engaña a un lobo, una zorra y una liebre prometiéndoles enseñanzas musicales. Cada uno cae en su trampa hasta que todos vuelven por venganza, pero un leñador aparece justo a tiempo para salvar al músico, que agradece como mejor sabe: tocando otra melodía.
El mozo que quería aprender lo que es el miedo
Un joven ingenuo solo quiere aprender qué es el miedo. Enfrentado a fantasmas, cadáveres y objetos encantados, no siente ni un escalofrío… hasta que su esposa decide darle una lección práctica. Una historia que ridiculiza el terror y subraya que el mayor espanto puede ser lo cotidiano.

