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Febrero, el mes del amor…. Y también el mes donde la gente se gasta un dineral en flores que se marchitan en dos días y en cenas sobrevaloradas, también es el mes perfecto para hablar de romance. No del tuyo, que probablemente es un desastre, sino de cómo escribirlo sin hacer el ridículo. Porque si lo haces mal, te van a llover reseñas como «meh» y «cliché puro» hasta que te replantees tu vida. Así que apunta estos consejos y deja de escribir basura.
1. ¿Qué carajos es un romance en la ficción?
Es una historia donde el centro es una relación amorosa. No la guerra, no el misterio, no el trauma del prota con su papá ausente. Es EL AMOR, estúpido. Puede ser entre dos, tres o los que quieras, pero el punto es que haya amor, no solo lujuria barata. Y que tenga un final feliz o, al menos, un «nos queremos pero con problemas de comunicación».
2. ¿Es obligatorio un final feliz?
¡JODER, SÍ! Si tus personajes acaban muertos, separados o con traumas irreparables, no es romance, es una jodida tragedia. Si quieres hacer llorar a la gente, adelante, pero no les vendas la moto de que es una historia de amor.
3. ¿Puedo escribir sobre una relación disfuncional?
Claro, pero no lo llames romance, sino «una clase maestra sobre relaciones de mierda». Si tu historia va de gente manipuladora, celosa y con problemas de dependencia, eso no es amor, es una futura orden de alejamiento.
4. ¿Romance y erótica son lo mismo?
NO. Romance es «te quiero». Erótica es «te quiero, pero sin ropa». Puedes mezclar ambos, pero si tu historia solo es una excusa para escribir escenas de sexo una tras otra, lo que tienes es porno con aspiraciones. Lo cual está bien, pero no lo llames amor.
5. ¿Es obligatorio meter sexo?
No, y deja de pensar con tus genitales. Un romance puede ser tierno, puede ser dulce, puede ser picante, o puede ser casto como un convento. Hay historias donde el beso final vale más que cien orgasmos mal descritos.
6. ¿Por qué hay gente que odia el romance?
Porque hay idiotas en todos lados. Algunos lo odian porque creen que es «literatura menor». Otros porque no soportan ver a personajes felices. Y otros porque no han follado en años y su amargura no los deja vivir. Pero el dato frío es este: el romance es el género más vendido del mundo. Y nadie llora en una bañera de billetes.
7. ¿Diferencia entre novela romántica y subtrama romántica?
Si la historia gira en torno a dos idiotas enamorándose, es una novela romántica. Si están salvando el mundo, luchando contra demonios y de paso se besan en la página 203, es una subtrama. No confundas una cosa con la otra.
8. ¿Si tengo una subtrama de amor, debo etiquetar mi novela como romance?
No, y si lo haces, ¡a la hoguera! No seas de esos que etiquetan su novela con 14 géneros porque un personaje comió sushi una vez y eso lo hace «cocina ficcional». Si tu historia es un thriller con un poco de amor, pon thriller. Fin.
9. ¿Qué pasa si mi novela mezcla romance con otro género?
Bienvenido al mundo de los híbridos. Ciencia ficción romántica, fantasía con romance, terror con un beso antes de morir. Todo vale, siempre que la historia equilibre ambos elementos. No vendas algo como «terror romántico» si hay 300 páginas de sustos y dos de un beso rápido.
10. ¿Es obligatorio meter romance en una novela?
NO. Y si alguien te dice que «toda historia necesita amor», no sabe de lo que habla. Hay historias de venganza, aventuras y caos puro donde un romance solo metería ruido. Así que si el amor no encaja, ni lo intentes.
Ahí lo tienes. Diez consejos brutales para que escribas romance como si tu vida amorosa dependiera de ello. Hazlo bien o no lo hagas. Y recuerda: si tu novela no hace que los lectores se enamoren de los personajes, entonces ni para abono sirve.
Si despsués de leer esto te has dado cuenta de que tu historia romántica da cringe, mi Coaching literario te ayudará a que la conviertas en un amor digno de recordar. ¡Pruébalo!
¿Tienes dudas? Déjame un comentario, los leo y respondo a todos.



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