Poemas de amor, Jaime Sabines

Selección y prólogo de Mario Benedetti.

Versos de «Los amorosos»:

Se ríen de las gentes que lo saben todo,/ de las que aman a perpetuidad, verídicamente,/ de las que creen en el amor como en una lámpara/ de inagotable aceite».

Estrofas de «Después de todo…»:

A la miseria del placer, eternidad,/ condenaste la búsqueda, al injusto/ fracaso encadenaste sed,/ clavaste el corazón a un muro». {…}
Soledad, márcame con tu pie desnudo,/ aprieta mi corazón como las uvas/ y lléname la boca con su licor maduro».

Poema «4» de «Canciones del pozo sin agua»:

Como la sombra de los pájaros/ pasan los días./ Tengo sueño de vivir./ Mi corazón es un hambre olvidada./ Igual que la arena entre los dedos/ se va la vida/ y la tierra florece con flores y con niños./ Tengo sueño de amar,/ quiero dormir cantando,/ como si fuera a nacer o a morir».

Versos de «No es nada de tu cuerpo…»:

No es nada de tu cuerpo,/ ni una brizna, ni un pétalo,/ ni una gota, ni un grano, ni un momento:/ Es sólo este lugar donde estuviste,/ estos brazos tercos».

Versos de «Digo que no puede decirse amor…»:

La mano de un manco lo puede tocar,/ la lengua de un mudo, los ojos de un ciego,/ decir y mirar./ El amor no tiene remedio y sólo quiere jugar».

Versos del poema «V» en «Autonecrología»:

Soy una cicatriz que ya no existe,/ un beso ya lavado por el tiempo,/ un amor y otro amor que ya enterraste./ Pero estás en mis manos y me tienes/ y en tus manos estoy, brasa, ceniza,/ para secar tus lágrimas que lloro».

Versos del poema «XI» en «Autonecrología»:

No me hables, si quieres, no me toques,/ no me conozcas más, yo ya no existo./ Yo soy sólo la vida que te acosa/ y tú eres la muerte que resisto».

Deja un comentario

Deja un comentario