
★★★★★ «Nuestra relación comenzó antes de nuestro primer contacto. Encontré a Israel en YouTube y me engancharon sus reflexiones sobre la creación literaria. Comencé a seguirlo y, un domingo, buscando llenar el pozo que me había dejado un taller reciente de cuento, decidí que era hora de conseguir un coach.
»Es una sensación extraña hablar por primera vez con alguien a quien has visto y escuchado en tantas ocasiones. Más de una vez, después de nuestras videollamadas, me dije que había tomado la decisión correcta. Aunque solía señalar fallos en mis textos, cada sesión aumentaba mi motivación. En doce clases revisamos juntos mis cuentos, e Israel me ayudó a profundizar en el proceso de revisión.
»Recuerdo especialmente dos o tres sesiones que tomaron la forma de psicoterapia —sin que él lo forzara, por supuesto—. Israel identificó temas en mis cuentos que parecían quedarse en la superficie de algo más profundo. Esos días me quedé pensativo y aprendí algo que, lo supe de inmediato, marcaría un antes y un después en mi relación con este oficio: aprendí a dialogar con mis textos, a hacerles preguntas incluso después de haberlos escrito. Algo que hasta entonces no había experimentado por cuenta propia, y que hoy considero una parte esencial del proceso de irle sacando jugo a un texto hasta transformarlo en algo verdaderamente literario.
»No solo quedé satisfecho: salí transformado. Recomiendo el coaching literario de Israel con los ojos cerrados.» Josué Zarzosa, Hamburgo, Alemania.
Fuente: Google.

