
★★★★★ «Trabajar con Israel fue un placer. Su ojo crítico pero constructivo, su generosidad para compartir su conocimiento —que es mucho— y su entusiasmo ante los progresos del texto te llenan de energía para continuar y seguir adelante, incluso cuando te sugiere reescribir todo un capítulo. Se charla y se discute sobre el tema en profundidad. Te empapás, y él se empapa de tu obra. Con Israel se aprende a ver los errores, lo que no encaja y lo que luego sí. Se aprende a leer tu propio texto con perspectiva, siempre cuidando hacer buena literatura. Además, es simpático, divertido y flexible con los horarios. Me siento muy contenta con el resultado de mi obra y muy agradecida por haberlo conocido y por todo lo que me enseñó. ¡Repetiré, seguro!» Norah García Eiraldi, Hamburgo, Alemania.
Fuente: Google.

