Escribir descripciones es un coñazo para muchos. Crees que estás pintando una Capilla Sixtina con palabras y al final te queda algo que parece el manual de montaje de un mueble sueco. Pues se acabó el sufrimiento. En este episodio voy al grano para que dejes de escribir ladrillos descriptivos que harían bostezar hasta a una oveja con insomnio. Te voy a dar las claves prácticas para que tus descripciones dejen de ser un somnífero y se conviertan en una herramienta narrativa de la hostia. Olvídate de los «ojos como estrellas» y empieza a . . .
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