10 consejos infalibles para que nadie ame tus personajes

¡Atención, tallerícola! Si estás aquí, es porque te importa crear personajes que no sean un absoluto desastre. O tal vez solo quieres reírte de los peores consejos que circulan por la red. En cualquier caso, prepárate, porque hoy vamos a diseccionar las peores ideas que alguien ha tenido sobre creación de personajes. Y cuando digo «peores», hablo de esas sugerencias que te harán escribir protagonistas tan inertes como un calcetín mojado olvidado en la lavadora.

1. Improvisa todo, que la creatividad fluya

Claro, porque escribir una novela es lo mismo que contar un chiste en una cena. No importa si tu personaje cambia de personalidad más rápido que un camaleón en crisis de identidad, seguro que a los lectores les encanta la inconsistencia. Quién necesita motivaciones claras o una evolución lógica cuando puedes simplemente lanzar palabras al papel como si fueran fideos contra la pared y esperar que algo se quede pegado, ¿verdad?

2. Copia descaradamente a otro personaje y cambia un par de cosas

Porque seguro que nadie se dará cuenta de que has «reinventado» a Harry Potter como Larry Plotter, un huérfano con gafas que vive en un internado mágico. No hay nada más original que hacerle un lifting a un personaje popular y llamarlo creatividad. Bonus si le añades un defecto aleatorio para disimular, como que sea intolerante a la lactosa.

3. Haz un self-insert: tú, pero más guapo, más listo y con superpoderes

Tu personaje es básicamente tú, pero con abdominales de acero y la capacidad de hacer que todo el mundo se enamore de él al instante. ¿Quién necesita autenticidad cuando puedes escribir tu propia fantasía de poder? Ah, pero asegúrate de que todos los demás personajes solo existen para alabarte o desearte. El sueño del egoísta supremo.

4. Que todos sean blancos, heterosexuales y normativos

Porque, claramente, la diversidad es una conspiración comunista para arruinar la literatura. Un mundo en el que todo el mundo es igual de genérico que un extra en una serie de los años 50. Quién necesita personajes con identidades reales cuando puedes tener veinte versiones de Chad y Becky.

5. Haz que tu personaje tenga solo UNA característica

El malo es malo. El bueno es bueno. Y el amigo gracioso sólo hace chistes. No hay capas, no hay conflictos internos, todo es plano como una tortilla de supermercado. Porque las personas en la vida real también son así de simples, ¿verdad? (Alerta de sarcasmo, por si no quedó claro).

6. Solo escribe sobre lo que conoces

Si nunca has vivido en el espacio, olvídate de escribir ciencia ficción. Si no has sido pirata, nada de historias de corsarios. Investigación, empatía y creatividad son conceptos sobrevalorados. Mejor escribe una novela sobre cómo pasaste el día viendo Netflix, porque de eso sí que sabes.

7. No le des ningún rasgo positivo a tu protagonista o será una Mary Sue

El personaje principal no puede ser amable, inteligente o valeroso porque entonces es demasiado perfecto. Así que mejor hazlo un ser completamente detestable, un chorro de defectos con patas, porque claramente los lectores aman a los protagonistas que son basura humana sin una pizca de redención.

8. Cada personaje es el protagonista de su propia historia, así que dales 800 páginas de trasfondo

Hasta el taxista que lleva al protagonista al aeropuerto necesita una historia trágica completa, con flashbacks y monólogos internos. Porque está claro que el lector quiere una enciclopedia en lugar de una novela.

9. Un solo personaje gracioso es suficiente

Si un personaje ya está destinado a ser el alivio cómico, nadie más puede hacer chistes. Porque claro, en la vida real solo hay UNA persona graciosa por grupo, y todo el mundo más es un monolito de seriedad.

10. Los villanos son malos porque sí, punto

No pierdas tiempo dándoles una historia, motivaciones o profundidad psicológica. Que se retuerzan el bigote, rían malignamente y expliquen todo su plan antes de ser derrotados. Eso sí, si están buenos, puedes hacer que se rediman con el poder del amor.

Si llegaste hasta aquí y te diste cuenta de que sigues alguno de estos «consejos», no te preocupes, aún puedes arreglarlo. Planifica tus personajes, dales vida más allá de los estereotipos y, sobre todo, hazlos jodidamente interesantes. Porque si tus personajes son aburridos, tu historia también lo será. Y nadie quiere leer un ladrillo sin alma. ¡Así que escribe con garra y déjales huella a tus lectores!

Si al leer esto te reíste un poco… y luego lloraste porque reconociste tus propios personajes, tranquilo: todo tiene arreglo. Yo puedo ayudarte a que tus protagonistas pasen de cartón mojado a inolvidables. Escríbeme y te cuento cómo hacerlo. En mi web tienes el botón de WhatsApp↘️. ¿Vamos a darle vida a esa gente de papel?

Crear personajes que respiran y conmueven no es cuestión de suerte: es cuestión de oficio. Si tus criaturas narrativas siguen pareciendo clichés con patas o parodias involuntarias, es hora de ir más allá de las intuiciones. El videocurso Érase un arquetipo te da las herramientas para construir figuras profundas y simbólicas, mientras que con Cuenta, pero bien aprenderás a integrarlos en cuentos memorables. Porque un buen personaje no se improvisa: se talla con intención.

¿Tienes dudas? Déjame un comentario, los leo y respondo a todos.