GuardarLo suyo era una lucha por acallar su soledad. Sus maneras eran los apetitos del cuerpo y los vericuetos de la imaginación. Lo suyo era atacar con la provocación y recibir la embestida de las caricias. Libraba una batalla de pieles por encontrar la manera de arropar el corazón. […] La espera era una derrota […]

