GuardarCarlos Castro Rincón: en respuesta a la pregunta «¿y qué eres, cronopio o fama?» La respuesta es: fama, aunque ser cronopio suena mejor y hasta me haría más feliz. ¡Qué le vamos a hacer! Además se me da eso de catala tregua tregua espera. Aunque, bien pensado, creo que ya sabías cuál era mi respuesta […]

Ana llegó a la casa la mañana en que yo le recortaba el cabello a Santiago entre las rosas y los geranios del jardín. La escuché gritar hola desde la puerta, abrir el mosquitero y entrar. Debió ver el desastre de la cocina, los cuadros y las esculturas de las vírgenes en el vestíbulo. Atravesó la casa hasta ubicarnos entre las plantas del solar trasero, pero no dijo nada. Antonio apareció entonces por detrás cargando la caja donde guardaba los papeles de la casa…