Me obligo a mirar el teléfono, a leer noticias esperando un descubrimiento científico milagroso. Intento percibir el color de las cosas, los olores, poner atención a lo que dicen los demás. Pero estoy sordo, mudo. Vivo como en una niebla densa que paraliza. Desde que hice la última videollamada contigo, antes de que te llevaran al hospital, no soy capaz de sacarte de mi mente. Papá y mi hermano luchan como yo, resistimos ante la incertidumbre.

