Nos contaron «Caperucita Roja» para enseñarnos a no salir del camino, pero esa es la trampa. En este análisis desmonto esa moralina para revelar lo que el cuento de los Grimm realmente esconde: un manual para castigar la inocencia y la curiosidad femenina. Exploro cómo la historia convierte a la niña en un objetivo andante por el simple hecho de llevar una caperuza roja, y cómo el lobo no es solo un animal hambriento, sino un predador civilizado que busca devorar y suplantar la feminidad. Analizo la violencia explícita —la abuela y la niña tragadas enteras— y la problemática figura del cazador, el hombre con un arma que llega para salvarlas desmembrando al agresor. También rescato la segunda parte del cuento, casi siempre olvidada, donde Caperucita y su abuela vencen a otro lobo con ingenio y una artesa de caldo hirviendo, demostrando que la autodefensa es posible. Este es un viaje al corazón oscuro del bosque para entender cómo se nos educa en el miedo.
Autor: Israel Pintor
Hábitos (raros) de todo escritor: ¿te identificas?
Si eres escritor, sabes que tu vida no es precisamente la de un humano funcional. En este recorrido por las entrañas del oficio, te demuestro por qué. Abordo sin tapujos y con una buena dosis de humor negro los nueve hábitos que nos convierten en esa extraña especie que vive del café, considera la ducha un lujo opcional y mantiene relaciones más intensas con sus personajes que con personas reales. Aquí no encontrarás consejos edulcorados, sino una celebración de nuestras manías más raras y, a veces, un poco asquerosas. Desde el horario de vampiro que adoptamos sin darnos cuenta hasta la inexplicable necesidad de llevar el portátil a un funeral, este es un espejo en el que te verás reflejado. Te invito a reírte de ti mismo y a sentirte menos solo en esta locura, porque admitámoslo: estas rarezas no son defectos, son la prueba irrefutable de que te tomas la escritura en serio. Al final, ser escritor es esto: un desastre glorioso y, con suerte, productivo.
Descubre el único secreto que necesitas para ser escritor
Te la pasas buscando el secreto para ser escritor, acumulando programas como Scrivener y fantaseando con que la inteligencia artificial te resuelva la vida. Déjame decirte algo: estás perdiendo el tiempo. No hay atajos, ni herramientas mágicas, ni necesitas el permiso de nadie para empezar a teclear. Aquí desmonto todas esas excusas que te paralizan y te explico por qué la motivación es una trampa en la que no debes caer y la disciplina es lo único que te salvará del bloqueo. Aprenderás a abrazar la basura que es todo primer borrador, porque hasta los genios escriben mierda al principio, y te demostraré que la pasión por contar historias pesa mucho más que cualquier supuesto talento innato. El único secreto, la única verdad que necesitas interiorizar, es la importancia de ponerte a hacer el puto trabajo: sentarte y escribir, aunque duela, aunque creas que no vale para nada. Si escribes, eres escritor. Deja de darle vueltas y empieza.
Análisis de “La Cenicienta”: un zapato, sangre y obediencia
Si tu recuerdo de «La Cenicienta» incluye calabazas mágicas y ratones costureros, prepárate para una dosis de realidad. Aquí desmonto la versión original de los hermanos Grimm, un relato crudo y sangriento que poco tiene que ver con el cuento de hadas que te vendieron. Te muestro una historia de explotación laboral, donde la humillación es una tarea diaria y una madrastra actúa como gerente del odio doméstico. Analizo las famosas escenas de automutilación, donde las hermanastras se rebanan partes del pie para calzarse el poder, y cómo el príncipe, un tipo que no reconoce una cara pero sí un zapato, casi se casa con una impostora ensangrentada. La verdadera justicia no viene de los humanos, sino de unas palomas que cantan verdades y terminan sacando ojos. Este análisis expone cómo el cuento no es una historia de superación, sino un manual que romantiza el sufrimiento y premia la obediencia femenina con un matrimonio que es solo otra forma de encierro.
Cómo escribir sobre el duelo: misticismo y técnica narrativa
En este nuevo episodio de la serie Autopsia de una Novela en Proceso, me rindo ante la evidencia: es imposible escribir a fondo sobre la muerte de una madre sin volverse, de alguna manera, un místico. Te confieso cómo mi intento original de mantener la cordura y la técnica narrativa bajo control fracasó estrepitosamente, obligándome a cambiar el rumbo de lo que ahora llamo La novela imposible. A través de las ideas de Simon Critchley y el concepto de decreación de Simone Weil, exploro la escritura no como un monumento al ego, sino como un ejercicio de vaciado y atención radical hacia lo inefable. Te comparto mis descartes —historias de elefantes y velas que no lograban tocar el dolor— para explicarte por qué he decidido abrazar el formato del diario y la «mística de lo cotidiano». Este no es un ejercicio de autoayuda, sino una búsqueda del éxtasis, entendido como ese estado de estar fuera de uno mismo que provoca el duelo, para intentar que la materia y los objetos hablen cuando el lenguaje ordinario se nos queda corto.

