¿Conoces a Horacio Quiroga? Si eres un letraherido como la mayoría de los tallerícolas suscritos al canal probablemente sí, incluso lo has leído. Pero quizá no conozcas algunos acontecimientos importantes de su vida, que dan origen a sus obras y permiten al autor convertirse, quizá, en el segundo mejor exponerte del cuento moderno, después de Edgar Allan Poe, pero sin duda en uno de sus más importantes representantes. Hoy te cuento parte de su historia y comparto su gran Decálogo del perfecto cuentista.

Vamos a suponer que eres de ese tipo de creador que necesita conocer un poco más al personaje que protagonizará la historia que se prepara a escribir. Y que sueles dejar que tu imaginación vuele, sobre todo, cuando te pones a pensar en las cualidades de un personaje. O por ejemplo, te pasa que no sabes muy bien cómo o por qué, de pronto escuchas una frase dicha al azar por cualquiera mientras caminas por la calle y sin importar nada más, te vuelves y miras a aquella persona como queriéndote quedar con tantos detalles como puedas, para continuar tu camino y reconstruirla tú mismo, suponiendo por qué ha dicho eso, hacia dónde iba, qué emociones le invadían o qué problemas personales tiene. ¿Supongo bien?

Muchas veces mis alumnos y tallerícolas se hacen la picha un liño (y otras cosas también) cuando hablan de géneros literarios. Existen diferentes clasificaciones: los líricos, épicos, prosísticos y dramáticos. Cada uno de ellos tiene a su vez subgéneros, que no dejan de subdividirse en tipos de historias que, indistintamente llamamos también subgéneros. Me refiero a las comedias románticas, las historias de terror o las de ciencia ficción. De eso te hablaré hoy, de los tipos de historias que existen y de los subgéneros narrativos.

Todo el mundo quiere publicar. Tú, que me estás viendo ahora y que has visto el titular del vídeo, seguramente has pensado: ¡esto es lo que necesito! No soy un escritor aún, pero ya quiero saber todo lo que tengo que hacer para publicar.

Porque publicar, a quien interesa la literatura, a veces es la meta última, sin darse cuenta de que sólo se trata de una etapa del proceso creativo y que hay más, luego de pasar el umbral de la publicación. Pero como este vídeo no va de sermones que te recuerdan que deberías estar conociendo y practicando el oficio del narrador (tomando clases conmigo, por ejemplo), en lugar de soñar con la publicación, sino que pretende decirte qué coño deberías hacer para publicar los libros que aún no escribes, ahí te van unos cuantos consejos que seguro te ayudan.

No pocas veces me ha tocado escuchar, sobre todo a personas que se mantienen distantes al arte y que no comprenden su función, que la lectura de cuentos o novelas es básicamente un entretenimiento y que sirve para evadirse de la realidad.

Cuando he llegado a escucharlo me siento profundamente incomprendido y por eso pienso que es necesario, hoy más que nunca, que estamos rodeados de múltiples formas de consumo de historias, entender para qué sirve leer ficción a través de cuentos y novelas. Porque no, no sólo es una actividad para el entretenimiento y la evasión, que puede ser, pero no sólo es eso. Es más, muchísimo más.