Algunas personas, entre las que no me incluyo (por supuesto), consideran que los escritores están dotados de una mayor inteligencia que la población media, o en su defecto de una mayor capacidad intelectual (entendiendo intelectual en su primera acepción de la RAE: relativo al entendimiento). Los escritores no somos más inteligentes, ni genios creativos con capacidades superiores, solamente somos personas que han aprendido a mirar.

En principio, cualquier teórico te diría que sin conflicto no hay personajes, trama y, por tanto, historia. Te lo digo yo desde siempre y se lo dijo a mis alumnos, un día sí, otro también. A pesar de que es una idea harto conocida, sigue siendo un reto para un principiante, el planteamiento y desarrollo efectivo de un conflicto. La falta de dominio sobre los elementos constitutivos del conflicto, llevan al principiante a escribir sin más; pasan cosas, hay personajes, los personajes dialogan, pero todo aquello sin ton ni son, debido a la ausencia de un conflicto.

No son los que a mí más me gustan, pero reconozco que una historia autoconclusiva, de final cerrado o abierto, pero bien clarito y al alcance de cualquier lector, tiene su gracia y siempre conseguirá dejar al lector muy complacido. ¿Echamos un vistazo a los finales de historias famosas, en busca de lo que les hace satisfactorios y con la intención de aprender de ellos para dejar a nuestros lectores bien satisfechos?