Lo que te comparto hoy son los fragmentos de una de esas clases calientes y de alto voltaje que por fortuna siguen dado frutos. Reconozco que la mala leche se me derramó, quizá de más, pero también sé que mi alumna experimentó una de las sesiones más reveladoras de su Coaching literario. Hablamos sobre lo que uno cuenta, lo que significa eso que cuenta según el texto creado, en contraste con lo que uno quiso contar y significar, pues cuando hace falta experiencia y pericia narrativa, lo habitual es que no se controle ni una ni otra cosa. La sesión sirvió para exponer qué tan importante es que el novato aprenda a desapegarse de su texto y de su vida, para hacer la mejor literatura posible.

Me he propuesto compartirme un poquito más, justo allí donde probablemente quieres conocerme: durante clase. A muchos de mis alumnos les cuesta ir más allá del simple me gusta o no me gusta. Durante esta sesión me valí de una experiencia de interpretación que tuve un día en casa, mirando un cuadro. Usé esta experiencia para explicar cómo la mirada personal y subjetiva es para el artista una herramienta para la construcción del discurso. Hablo de la importancia de tener una mirada propia y de cómo esa mirada nos lleva a tener algo que decir, para luego convertirlo en literatura.

Cuando una es chica le llevan de aquí para allá y ni le preguntan nada a una. Como cuando el cumpleaños de la Antonella. Ese cumpleaños fue raro. Partiendo por el hecho de que yo no era amiga de la Antonella, pero igual me llegó invitación […]

Decidí darle calorcito al otoño con una ronda nueva de preguntas y respuestas. Durante el último directo se respondieron preguntas interesantes que se habían quedado en el caldero. Respondí a todas las preguntas que me hiciste a través del chat de la transmisión en directo. Sacamos partido al encierro y hablamos sobre creación literaria, literatura, libros, etc. ¡Esta vez con un horario que dejó que mucha gente de América se uniera! ¿Te vas a perder el siguiente?