Imparto clases desde hace más de una década y hay una constante que no deja de repetirse: mis alumnos se quejan, se desaniman, se desesperan y abdican. ¿La razón principal?: la frustración que les produce el error (y mala gestión que hacen de las emociones), tomar consciencia de que la configuración dramática es un trabajo harto difícil que no se limita a tumbar teclas, esperando que todo lo que uno escribe sea, desde ese momento, una obra de arte.

La toma de consciencia de lo que se hace es fundamental si se quiere hacer literatura como un profesional. No digo que no haya escritores (y buenos) que produzcan obras literarias estupendas a la primera, lo más probable es que hayan acumulado suficiente práctica (y cometido suficientes errores) como para llegar a ese nivel de soltura. Por eso hoy estoy aquí para ayudarte a tomar conciencia, a entender una posible razón por la que dejas tus proyectos narrativos a medias, para que vuelvas a ellos o para que evites que te vuelva a pasar. ¿Has escuchado hablar de la teoría del iceberg de Hemingway?

¿Te gustan las series de televisión? A quién no, ¿verdad? Pero, ¿y las series sonoras? Seguro ya estás familiarizadx con los podcast y estás suscritx a unos cuantos… Hoy vengo a compartir contigo algunos títulos de ficciones sonoras que me han impresionado y deleitado, obras que merecen toda nuestra atención y reconocimiento. Ficción de la buena. Para que te pongas al día, pero sobre todo para que te acerques a las innovaciones narrativas que se fraguan en el territorio de la producción auditiva de nuestros tiempos.

Según la definición del diccionario, la vocación puede ser entendida de dos maneras: 1. Llamada o inspiración que una persona siente procedente de Dios para llevar una forma de vida, especialmente de carácter religioso. 2. Inclinación o interés que una persona siente en su interior para dedicarse a una determinada forma de vida o un determinado trabajo. Si hago un ejercicio de practicidad y me pongo minimalista, en este sentido la vocación literaria podría entenderse como la llamada que recibe una persona en su interior (en mi opinión la llamada tiene un carácter espiritual o divino); o si se le quiere ver de una forma despojada de misticismo, sería una predilección o un afecto para dedicarse a las tareas propias de la creación literaria o la literatura en términos generales, asumiendo una determinada forma de vida, consecuencia del ejercicio de los oficios literarios. Pero, ¿cómo sé si tengo vocación literaria?, te preguntarás. ¿Existe alguna manera de averiguarlo?