Ya todo está contado. Esta es una realidad difícil de aceptar, pero muy cierta. Es fácil ponerse a escribir y terminar contando las historias que ya se han contado cientos de veces. Lo que podemos hacer, viviendo en un mundo hipernarrado, es buscar formas de reciclar mitos para volverlos atractivos y producir que la experiencia de leerlos nos siga produciendo deleite.

Ponte las gafas y prepárate algo de picar, hoy traigo al taller un cuento que tú has puesto en mis manos para someterlo a análisis y reescritura. Aprenderás los beneficios de la precisión en el uso del lenguaje y te enfrentarás a un caso exitoso de reciclaje narrativo. ¿Preparado?

Max Ehrsam nació en Ciudad de México en 1970. Aunque ha publicado algunos cuentos en revistas mexicanas y estadounidenses, se estrenó como novelista en 2019 con La noche se me fue de las manos, publicada en Alfaguara México. Ha sido profesor universitario de lengua y literatura y editor de libros de texto. Ahora vive en Boston y ha vivido en Estados Unidos desde hace más de veinte años.

Un grupo de mis alumnos más interesantes e inquietos se reúne para hablar de libros, títulos que han leído y cuya lectura ha significado mucho para ellos. Nos dejaremos sorprender por los referentes que cada uno tiene, así como por las razones que los llevaron a esos libros. ¿Sus historias en relación a dichos títulos terminará llevándonos a leerlos? Con suerte, ¡sí!

Hace poco vi la serie Heartstopper, adaptación para la pantalla chica de los comics de Alice Oseman. La serie se convirtió en poco tiempo, como sucede hoy en día, en un fenómeno mundial, suceso que no deja de sorprender, pues se trata de una comedia romántica protagonizada por una pareja de adolescentes gay. Me impactó y me removió por dentro, pensé: quizá mi adolescencia habría sido distinta si yo hubiera tenido a acceso a una historia como esta en la televisión. Lo que me llevó a preguntarme cosas sobre lo que está sucediendo actualmente con la ficción que representa realidades queer. ¿A caso el paradigma está cambiando? Hemos dejado atrás la era de las ficciones queer mayoritariamente trágicas o dramáticas para dar paso a una era de feliz y amorosa comicidad? Me interesan los contrastes entre la ficción (no solo literaria, también audiovisual) que se está haciendo ahora, frente a la que se hizo en el S XX. Pensé en Heartstopper como pretexto para hablar de ese contraste. Y para que la tertulia esté a la altura, me lié a invitar a escritores de primerísimo nivel: Eduardo Montagner, Carlos Barea, Ángel Valenzuela, Julián Martínez Gómez y Ernesto Reséndiz Oikión, todos autores de ficciones queer. A la tertulia me sumo yo, por supuesto, más con la intención de incitar a mis colegas a largar sabroso del tema, que para tener algo que decir. Ahora toca escuchar.