Desde que me dedico a escribir y en general a la literatura a través de la docencia, la divulgación y la creación, he tenido que soportar un montón de prejuicios e incomprensión social. A nadie sorprendo cuando digo que amamos a los artistas consagrados y alabamos la obras artísticas que han transformado el mundo, pero no vemos con buenos ojos a alguien de nuestro entorno que quiere ser artista y no valoramos su trabajo en justa medida. La postura que se tiene de la figura del artista emergente a mí, particularmente, me saca de quicio. Y sobre eso quiero hablar hoy; quiero hacerles ver cuál es el precio que tengo que pagar por dedicarme a la escritura y al mismo tiempo llevarlos a tomar consciencia de lo que cuesta convertirse a uno mismo en un creador literario.

¿Quieres escribir una novela? ¡Genial! Déjame compartir contigo algunos consejos para que sepas cómo prepararte para escribir una novela, tu primera novela. Antes que nada mírate al espejo y pregúntate: ¿estoy realmente dispuesto a pasar los siguientes años de mi vida trabajando en la misma historia? Sí, has escuchado bien. ¡Años! Una novela, por muy rápido y productivo que seas, no se crea en poco tiempo. Es como esos platillos que sólo quedan buenos si se cocinan a fuego lento. Si me lo preguntas, yo diría que una buena novela necesita, al menos, un año intenso de trabajo. Y entre más tiempo le dediques, probablemente mejor será el resultado. Te quiero hacer algunas recomendaciones para ayudarte a preparar el terreno de cara a la escritura de tu primera novela, inspirándome en la experiencia de escribir mis primeras dos novelas y de ayudar a muchos primeros novelistas a lo largo de mis años como coach literario. ¡Pongamos los dedos sobre el teclado!

¡Salseo! Les cuento la experiencia que tuve con una mujer que me llamó preguntando por un coach literario y asumiendo que yo no era uno pero podía contactarle con uno. A partir de esta anécdota reflexiono sobre el ego y la vanidad del escritor y cómo afecta en su proceso de aprendizaje. Bueno, y también me desahogué con ustedes porque… hay que ver lo que tiene uno que aguantar.