Hebe Uhart, escritora argentina, concebía la escritura como una artesanía que demanda una observación minuciosa del entorno y una autenticidad en la expresión. Sus enseñanzas, recopiladas por su alumna Liliana Villanueva en el libro «Escribir es una artesanía extraña», destacan la importancia de captar la esencia de lo cotidiano y reflejarla con sinceridad en la narrativa. Uhart enfatizaba que el escritor debe ser un observador atento, capaz de percibir los detalles más sutiles de la realidad para plasmarlos en su obra con una voz genuina y personal. Esta concepción de la escritura como un oficio artesanal invita a los escritores a cultivar la paciencia, la dedicación y la sensibilidad necesarias para perfeccionar su arte.
Mes: mayo 2020
La clave del drama: tipos de conflicto y fuerzas de antagonismo
Las historias se sostienen sobre conflictos impulsados por fuerzas de antagonismo que desafían al protagonista en su búsqueda de un objetivo. Tradicionalmente, estos conflictos se clasifican en cuatro tipos: hombre contra la naturaleza, donde el protagonista enfrenta fuerzas naturales como desastres o animales salvajes; hombre contra la sociedad, donde se opone a normas sociales, leyes o grupos; hombre contra sí mismo, enfrentando sus propias dudas, miedos o dilemas internos; y hombre contra Dios, donde lucha contra fuerzas divinas o cuestiona su fe. Una clasificación más contemporánea, propuesta por Grant Snider, añade conflictos modernos y posmodernos, como hombre contra la tecnología, hombre contra la realidad y hombre contra el autor, reflejando desafíos actuales en la narrativa. Comprender y aplicar estos tipos de conflicto en tu escritura enriquecerá tus historias, dotándolas de profundidad y manteniendo al lector comprometido con la trama.
Se ha ganado mi respeto
Este hombre se ha ganado todo mi respeto. C. Tangana es un gran artista.
Quizá un día esto cambie. Who knows?
Hoy me ha dado por contarte mi vida, cosa que no hacía desde hace tiempo. Será que salió el sol, será que estoy contento, será que desde septiembre del año pasado no hago otra cosa que trabajar y estudiar. No llevo mal el encierro, estoy acostumbrado a vivir entre las paredes de mi casa: leyendo, escribiendo, impartiendo clases en línea o editando vídeos para YouTube. El caso es trabajar, incluso sin días de descanso. No estoy seguro de lo que quiero decir, quizá no quiero decir nada. Que conste que te advertí. Bueno, sí, espera. Escribo otra novela…

