¿Cómo se construye una mentira? A veces empieza con una broma, otras con un silencio. Y otras, con un vídeo porno olvidado en el portátil. Este cuento retrata la indecisión como forma de vida y el autoengaño como estrategia de supervivencia. Entre el cinismo, la lucidez y un deseo tan explícito como incómodo, un narrador agotado intenta sostener una farsa hasta que las palabras mágicas se le cruzan en la garganta. Lo que dice al final no es lo que tenía pensado, pero es lo único que puede salvarlo. O condenarlo. Este cuento fue escrito por mi alumno Manuel Toranzo durante su paso por mi curso Tipos de narrador.

Un campesino vende unos bueyes por un saco de semillas de nabo y, sin buscarlo, cultiva una planta que crece hasta el cielo. Decide subir para espiar a los ángeles que trillan avena, pero lo descubren. Su huida, con mayal celestial en mano, le da el giro insólito a esta fábula sobre suerte, descaro y pura fantasía campesina.

¿Qué haces cuando el pasado regresa armado y sin escrúpulos, y te exige que elijas entre la sangre y la memoria? Esta historia no te va a decir qué está bien o qué está mal, solo te va a acompañar mientras caminas sobre los restos de una familia destruida, una identidad en fuga y un amor que quizá aún respira bajo los escombros. Aquí nadie se salva, pero tal vez alguien recuerde cómo se empieza de nuevo. Si es que se puede.

Un criado pobre, engañado por su amo, recibe tres dones mágicos que le permiten humillar a un avaro y obtener justicia a su manera. En esta sátira grotesca, el deseo de venganza y el poder del absurdo se combinan para subvertir el orden establecido y castigar al embustero con la misma violencia que ejercía.