La tormenta sobrevino mientras Emilio se tomaba una taza de café en el bar de su calle. Su rostro se reflejaba en la ventana con el contorno deformado, debido a las gotas de lluvia en el cristal. Los recuerdos de su hijo invadían sus pensamientos. No paraba de contar las horas que quedaban para volver a estar junto a él. Desde el divorcio solo se habían visto en dos ocasiones. ¡Cuántas ganas tengo de besar tu carita, Francesco!, rumió con los ojos humedecidos.

Esta se ha convertido en una de mis películas favoritas. La historia mezcla varias de mis pasiones en el territorio de la ficción: comunicación, interpretación, extraterrestres, ciencia, lingüística, percepción del tiempo, filosofía. Es una historia trepidante. Llena de intriga y con una estructura narrativa que pone a prueba nuestra capacidad interpretativa y compositora del tiempo. ¿Ya la viste? Si no, te la recomiendo mucho.