El pasado 5 de diciembre 2021 perdí a mi madre por #Covid19. Estoy profundamente triste y me está costando muchísimo mantenerme en pie. Pero necesitaba hacerte este vídeo atípico para volverme a sentir conectado contigo, para recordarte que, aunque aún no sé cómo co*o lo voy a conseguir, aquí voy a seguir y no me olvido de ti. Una de las cosas que dan sentido a mi vida eres tú y mi trabajo en torno a la creación literaria. Te deseo feliz #Navidad2021 y un próspero #2022
¡Hasta pronto!

Cuando levanté la vista y vi que la enredadera a la que pertenecía la flor estaba prácticamente vacía de hojas y de flores debido al frío, cuando comprobé que a mi alrededor no había apenas más de aquellas flores caídas, concluí que la coincidencia debía ser mucha.

No dejo de pensar en que te fuiste sin poderme despedir. No se me va de la cabeza la tarde previa a que te hospitalizaran. Papá, Nano y yo estábamos muy nerviosos. Te hice una videollamada, la última que respondiste. Usabas la sudadera color café con leche, tu cabello estaba alborotado, apelmazado por los días de cama. El respirador me impidió ver a detalle tu rostro, pero sé que estabas asustada. Lo estábamos todos.

Como mi madre acaba de morir me la suda hacerte un spoiler: Mr. Big muere en el capítulo uno, le da un infarto y así, de la noche a la mañana, la historia de amor que tuvo a medio mundo anclado a Carrie durante seis temporadas y dos películas, se desmorona.

Te desperezabas. Despejabas tu cara del sueño con ambas manos, y luego, con una de ellas te levantabas un poco el cabello por encima de la cara y hasta la coronilla de la cabeza. Despertabas. Lo más intenso de aquel breve sueño fue haber escuchado con profundísima nitidez el sonido que hacían tus uñas rascando tu cuero cabelludo, así como la intensidad de los colores de tu cabello, entrecano y castaño.