En un post anterior, os contaba que durante el Curso de iniciación del Taller de Escritura Creativa de Israel, todas las semanas teníamos deberes que entregar en la siguiente clase. Israel nos encomendaba la tarea de escribir un cuento clásico (el esquema actancial no podía faltar) con diferentes variaciones cada semana, que añadían dificultad al ejercicio. Pues bien, para escribir cada cuento, utilicé un pequeño truco que me sirvió de mucha ayuda para aclarar las ideas y poder plasmar con más exactitud el esquema actancial, que como bien decía Israel es el corazón de las historias. Este truco no hará que tu historia sea infalible, hay muchos más factores de los que te imaginas que pueden arruinar una buena idea; la práctica es lo único que hará que nuestras historias florezcan. Pero al menos, este truco te ayudará a mantener el hilo de la historia sin desviarte demasiado.

El caso es que yo tenía pendiente la inauguración de una sección más en mi canal: la tallereada, en la que haré análisis a algunas obras escritas por grandes autores, así como algunas obras escritas por mis alumnos. Y a colación de un comentario sin responder que uno de mis seguidores dejó en el canal, decidí abrir esta nueva sección realizando un análisis al cuento “Hansel y Gretel”, de los Hermanos Grimm, un cuento clásico que probablemente te leyeron cuando eras pequeño y que no puedo dejar de analizar porque el mundo necesita un análisis como el que estoy a punto de hacer.  O no, pero igual me vengo arriba. En esta nueva sección, lo que haré es destripar una obra. ¿Le sacamos las tripas juntos?

El pasado viernes entrevisté al escritor argentino-español Andrés Neuman (@andresneuman), uno de los escritores vivos a los que más admiro. Hablamos sobre creación literaria, por supuesto: me compartió su comprensión de la creatividad, intentamos identificar etapas de su proceso creativo y entre muchos otros asuntos, repasamos cómo fue para él la experiencia de escribir su […]