Recientemente comprobé la eficacia de este ejercicio de escritura con uno de mis alumnos. Uno de los principales problemas a los que suelen enfrentarse mis alumnos es a la rigidez de su prosa, que suele acompañarse por periodos de bloqueo creativo. Escriben bajo la presión de “hacerlo bien”, intentando controlarlo todo y cumplir con las reglas que van aprendiendo mientras se forman como escritores profesionales, lo que tiene como consecuencia una escritura gris, carente de pasión, de estilo propio y a veces también de calidad suficiente. ¿Te pasa esto mismo? ¿La textura de tu prosa es áspera y su sabor insípido? Quiero proponerte un ejercicio de escritura automática que te ayudará a explorar tus registros y a encontrar una salida a estos escollos.

Entre mis alumnos y suscriptores al canal de YouTube se comparte una gran preocupación: se tiene miedo a escribir. Miedo a que lo escrito no sea lo suficientemente bueno, miedo a la reacción u opinión de los demás sobre lo escrito, miedo a publicar detalles sobre uno mismo, miedo a ponerse en una posición vulnerable y tener que asumir que para escribir en el futuro será necesario volverse a poner en una situación vulnerable. La lista crece y crece: la inseguridad se transforma en ansiedad y todo ello en parálisis. El miedo generalmente nos impide escribir, pero existe una forma de convertir ese miedo en inspiración para escribir. Y voy a compartirla contigo ahora mismo.