La importancia de la escritura

¿Alguna vez te has preguntado qué tan importante es la escritura para los seres humanos? ¿Qué tanto nos ha permitido crecer y desarrollarnos? 

La escritura ha llegado a ser algo tan elemental en nuestra vida y la usamos tan en automático, sin valorar realmente su trascendencia, que pasamos de ella o sobre ella sin más, cuando podríamos utilizarla en nuestro favor y en favor del resto de las personas del mundo. Por eso hoy quiero reflexionar sobre la escritura y señalar qué la hace tan importante, mucho más importante de lo que normalmente pensamos.

¿Realmente sabes en qué medida importa la escritura?

Para que nuestra mente se introduzca de lleno en el tema te hago la siguiente pregunta: ¿cuándo fue la última vez que escribiste queriendo realmente decir algo importante?, ¿cuándo te has propuesto escribir un texto, de la naturaleza que sea, pensando que ese texto iba a ayudarte a conseguir algo de verdadera importancia para ti o para otras personas?

Mientras que hoy en día aprendemos a escribir y a leer en torno a los cinco o seis años en el colegio, la humanidad tardó miles de años en desarrollar un sistema sofisticado a partir del cual consiguió un desarrollo exponencial; un sistema que hoy estropeamos con facilidad cuando nos enviamos mensajes por WhatsApp, porque no le damos la importancia que tiene y que ha tenido desde su invención. 

Libros, cartas, anuncios, carteles, medios de comunicación, reportes para colegio, recetas de cocina, prescripciones médicas, estudios científicos, dispositivos de comunicación móvil; nómbralo. Muchos, si no todos los ámbitos de nuestra vida contemporánea en pleno siglo XXI tienen sentido y son posibles gracias a la escritura.

Los gobiernos de las sociedades democráticas están obligadas a extender la alfabetización. Gracias a esto en el mundo hay cada vez menos personas analfabetas. Hoy la educación básica de la lecto-escritura es obligatoria en prácticamente en todas partes, pero no ha sido siempre así. 

Hubo un tiempo en el que el aprendizaje de esto estaba limitado. El dominio del lenguaje escrito estaba reservado para las personas poderosas. Les otorgaba prestigio social y era una forma de preservar su poder.

La escritura apareció hace más de 5 mil años en la Mesopotamia asiática, específicamente en la región de Sumer, hoy Irák, que estaba rodeada por dos grandes ríos, el Tigris y el Eufrates, donde se asentaban los Sumerios. 

En esta región se comenzaron a escribir pictogramas sobre tablillas de arcilla. Al estar rodeada por ríos, gozaba de una fertilidad especial y se comerciaba en gran cantidad con gente procedente de muchas otras regiones. Los comerciantes tuvieron entonces la necesidad de llevar un registro de las ventas y las compras, así miso, los sacerdotes de los templos donde se almacenaba la cosecha, necesitaban llevar un registro de las porciones entregadas y las personas a las que se entregaba el grano.

Gracias a esta necesidad surgió por primera vez en la historia el oficio del escriba. Los escribas se encargaban de conocer el significado único de los pictogramas, así como la técnica requerida para escribirlos. Para que este sistema fuera funcional, consideraron necesario que muy pocas personas lo dominaran, se temía que pudieran crearse variaciones de los pictogramas y, con ellas, se alterara su sentido. 

Es decir, que inmediatamente se dieron cuenta del poder que podía ejercerse a través de la construcción de sentido, usando la escritura. Y por supuesto, tal y como se descubre a la gallinita de los huevos de oro, se quizo mantener bajo control a la escritura para así perpetuar el poder. Con el tiempo fueron surgiendo inevitablemente pictogramas diversos para representar de todo: miel, pescado, ganado y después se incorporaron números y nombres. Y no hubo quien pudiera poder freno, claro está.

El sistema de los pictogramas llegó a componerse por más de 2 mil signos. Hasta que éstos signos elementales dejaron de cubrir necesidades más abstractas y fue necesario ampliarlos, creando nuevos signos a partir de los cuales comenzó a utilizarse el sistema de los ideogramas: o la suma de varios pictogramas para construir ideas más complejas. Pero esto tampoco fue suficiente, porque ¡nunca nada es suficiente! Los seres humanos siempre necesitamos más. De los ideogramas dimos el salto a la representación fonética de los signos.

Cuando un escriba necesitaba registrar una palabra que no tenía ideograma, recurría al signo que representaba otra palabra pero que sonaba parecido. Así, los signos que antes tenían un significado específico, comenzaron a tener múltiples significados, ampliando exponencialmente la utilización de los signos según el significado de las ideas que se quería representar. Este sistema de escritura obviamente creció y se extendió por muchas otras regiones, llegando hasta Egipto. Allí surgieron nuevos ideogramas que únicamente tenían un significado fonético, es decir, que su representación gráfica sólo debía interpretarse como un sonido al pronunciar y dicho sonido significaba algo. 

Gracias a estos sistemas de escritura se crearon los primeros registros de la Historia con mayúscula, porque antes de la escritura, la historia se transmitía y deslavaba a través de la oralidad, tergiversándose o mutando con facilidad porque no había un registro material de ella. Gracias a la escritura comenzaron a capturarse y conservarse las hazañas de los héroes o guerreros, o sea, gracias a la escritura pudimos acceder a nuestro pasado y crear una memoria y un conocimiento colectivo; se escribían enseñanzas, leyes, alabanzas a los dioses y claro, canciones o poemas, lo que da origen a la literatura.

A medida que evolucionaba, la escritura sirvió para reforzar el poder real. Muchos textos tempranos, incluidos los monumentales sobre piedra, algunos de los cuales hoy pueden ser vistos en el British Museum de Lóndres, glorifican a los reyes y atribuyen las proezas de sus éxitos a la aprobación divina. Estos textos contribuyeron a crear para sí un pasado grandioso, a la medida de sus expectativas. Porque bastó al hombre comprender el poder de la escritura para ponerlo inmediatamente a su servicio.

Volviendo un poco a los Sumerios y a los orígenes del oficio de los escribas: ¿se imaginan lo difícil que debía ser memorizar más de 2 mil signos diferentes para poder escribir? Y tuvo que ser el doble de difícil cuando entraron en juego los ideogramas.

Los palacios y templos fueron el principal núcleo de trabajo de los escribas, siempre minorías privilegiadas: ricas y poderosas. Calculaban el monto de los impuestos y registraban su pago, registraban censos de personas y recuentos de animales. Vigilaban aduanas y supervisaban la construcción de obras públicas y monumentos. O sea, controlaban el cotarro en muchos de los aspectos públicos esenciales para la sociedad.

En América, los orígenes de la escritura en la época precolombina se debe a los Mayas, los Zapotecas y los Olmecas, que desarrollaron sistemas pictográficos no demasiado diferentes al de los Sumerios, aunque sí más antiguos en el caso de la civilización Olmeca. Estas civilizaciones crecieron y desarrollaron sus sistemas de escritura en diversas zonas de México, pero la conquista española dejó apenas vestigios de lo que éstos sistemas pudieron ser.

Los primeros sistemas alfabéticos que sólo utilizaban consonantes aparecieron por primera vez en la zona del Levante Mediterráneo en el año 1150 a.C. Uno de éstos sistemas: el fenicio, pasó a los griegos, quienes añadieron las vocales a través de la actividad comercial.

Los romanos adoptaron eventualmente el griego a la escritura latina y el imperio romano lo difundió por toda Europa. Este nuevo sistema de escritura dio lugar, con posterioridad y entre otros: al alfabeto hebreo y al árabe.

En Medio Oriente el alfabeto arábe se implantó a partir de la escritura del Corán, libro sagrado del Islam. Su uso se propagó gracias a la fe islámica, convirtiéndose en una de las escrituras más difundidas del mundo.

El dominio de la escritura nos ha permitido desarrollar y transmitir ideas. Desarrollar cálculos complicados: abriendo el camino a las matemáticas y las ciencias. La escritura hizo posibles las ciudades-estado, cuyas leyes, reglamentos y convenciones han permitido su crecimiento.

En aquellos tiempos del origen de la escritura, escribir era considerado un rito misterioso del que se obtenía una habilidad extraordinaria a través de una instrucción rigurosa y prolongada que sólo podían adquirir los poderosos y adinerados, los privilegiados de la sociedad.

En la Edad Media los libros eran posibles gracias a los monjes copistas, que reproducían las obras de ejemplar en ejemplar, manualmente. Así el conocimiento se mantuvo restringido al ámbito religioso durante mucho, muchísimo tiempo. Más de la cuenta. 

Pero afortunadamente en 1450 Gutenberg inventó un método de impresión que facilitó la producción masiva de libros, convirtiendo así esta tecnología, el libro, en la unidad y el soporte de conocimientos más importante para los seres humanos, hasta antes de la llegada de Internet y durante buena parte del desarrollo intelectual y sociocultural de la humanidad, que abarca hasta finales del siglo XX y lo que corre del XXI.

Durante el siglo XIX en Estados Unidos surgen algunas de las herramientas técnicas más importes para la escritura en nuestros tiempos. En 1840 nace la primera pluma estilográfica de tinta que sustituye inmediatamente a la pluma de ave. En 1843 se patenta el bolígrafo. Entre 1867 y 68 se construye la primera máquina de escribir, que se pone a la venta al público en 1875. Y ya en el siglo XX, con el surgimiento de los ordenadores, se envía por primera vez un mensaje electrónico de un ordenador a otro.

Internet supone una revolución para la escritura y la difusión de la información. Es un parteaguas y una catapulta en el camino del crecimiento intelectual y sociocultural de la humanidad, lo que Gutenberg en su época. Y aún estamos descubriendo hacia dónde nos llevará este invento mágico y glorioso durante el joven siglo XXI.

Hoy, aunque todos o casi todos sabemos leer y escribir, por desgracia muchas personas son sólo analfabetas funcionales, personas que aún sabiendo, no utilizan este superpoder de su condición humana para construir y transmitir ideas que sigan transformando el mundo para mejor, que nos hagan seguir evolucionando y renovando paradigmas.

Vuelvo a la pregunta con la que empecé mi exposición: ¿cuándo fue la última vez que escribiste queriendo realmente decir algo importante?, ¿cuándo te has propuesto escribir un texto, de la naturaleza que sea, pensando que ese texto iba a ayudarte a conseguir algo de verdadera importancia para ti o para otras personas? 

Ahora que te he recordado cuál es la verdadera importancia de la escritura, ¿te vas a quedar allí de brazos cruzados, esperando a que alguien más siga ejerciendo su poder sobre ti a través de la escritura?, ¿dejarás que esta cualidad de tu naturaleza humana pase por tu vida sin producir un verdadero sentido para ti o para otras personas? ¿Te ha venido a la cabeza ahora, eso que tanto tiempo llevas queriendo escribir?

¿Te vas a quedar allí de brazos cruzados, esperando a que alguien más siga ejerciendo su poder sobre ti a través de la escritura? Clic para tuitear

No me voy sin antes preguntarte lo siguiente: a nivel personal, qué importancia tiene para ti la escritura, ¿cómo afecta a tu vida?, ¿qué te ha permitido conseguir o por qué es importante para ti? Déjame tu respuesta en los comentarios: me gustará conocer tu perspectiva. ✍🏼

Teoría de la escritura, de Jesús Mosterín.
Si quieres profundizar en este tema te invito a leer: Teoría de la escritura, de Jesús Mosterín (ICARIA, 2002).

El vídeo de esta entrada también se publicó en el periódico digital El Correo de Andalucía el día 11 de enero de 2019.

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