Cuando se habla del arte y del trabajo del artista, la mayoría de la gente se pone nerviosa y se resiste: “el arte no me da de comer, y ahora mismo estoy ocupado. Tengo que ir a clase, estoy ocupado, debo llevar a mis hijos al colegio… no tengo tiempo para el arte.” Hay cientos de razones por las que no podemos ser artistas ahora mismo. ¿No les vienen a la cabeza? Hay tantas razones por las que no podemos serlo. De hecho no estamos seguros de por qué deberíamos serlo. ¿Por qué debemos ser artistas? Es más fácil encontrar razones por las que no deberíamos serlo. ¿Por qué la gente se resiste instantáneamente a asociarse con el arte? ¿Por qué nos cuesta tanto asumirnos como escritores?

Yo veo esta noticia y pienso. A ver, este tío obviamente no va a ser padre de todos esos críos, porque para empezar, si todos tienen madres diferentes que viven en lugares diferentes, es imposible actuar como un padre para tanta gente. Y eso las madres lo saben. Yo creo que las mujeres que han pedido semen a este hombre no pensaban que por fin Dios les había enviado un padre para sus hijos. Ellas lo que querían era concebir. Y con la ayuda de este hombre lo han conseguido.

Basándote en los principios dramáticos de tu propia historia, interpretando las acciones y reacciones del personaje protagonista, en relación a su objeto de deseo, serás capaz de reconocer el mensaje que está transmitiendo el relato. Al hacerlo sucederán dos cosas:
1) experimentarás el autorreconocimiento y
2) podrás afinar el planteamiento del drama.
En este vídeo yo quiero hablarte sobre todo de lo segundo, porque gracias al reconocimiento del mensaje en una historia es posible hacer que ésta sea infinitamente mejor de lo que ya era, ¿quieres saber cómo?

En un post anterior, os contaba que durante el Curso de iniciación del Taller de Escritura Creativa de Israel, todas las semanas teníamos deberes que entregar en la siguiente clase. Israel nos encomendaba la tarea de escribir un cuento clásico (el esquema actancial no podía faltar) con diferentes variaciones cada semana, que añadían dificultad al ejercicio. Pues bien, para escribir cada cuento, utilicé un pequeño truco que me sirvió de mucha ayuda para aclarar las ideas y poder plasmar con más exactitud el esquema actancial, que como bien decía Israel es el corazón de las historias. Este truco no hará que tu historia sea infalible, hay muchos más factores de los que te imaginas que pueden arruinar una buena idea; la práctica es lo único que hará que nuestras historias florezcan. Pero al menos, este truco te ayudará a mantener el hilo de la historia sin desviarte demasiado.