Hace unas semanas mi amigo Borja De Diego, dramaturgo y ahora también locutor de radio en el programa Diálogos comanches, de la emisora sevillana NEO FM me invitó a charlar en su programa sobre mi trabajo como escritor y coach literario, junto a la poetiza Carmen Ramos y el poeta y performer Álvaro Prados (también amigo querido). Conversamos, como no podía ser de otra manera, sobre literatura, letras, poesía, procesos creativos, lecturas, etc. Pasé una tarde amena intercambiando opiniones. Y porque me divertí mucho se las comparto. A través de la entrevista podréis conocer mejor mi personalidad creativa y comprobar que sí, estoy loco. ¡A escuchar!

No me puedo ni me quiero contener. Estoy viendo Special, una serie que Netflix acaba de subir y está promocionando como destacada. Los capítulos son brevísimos, sólo llevo dos episodios y ya he pegado montones de carcajadas. Nunca, en toda mi vida, había consumido una historia en la que el protagonista tuviera lo que llamamos “discapacidad” y, por si esto fuera poco, es gay y millennial. Creo que en otro momento le dedicaré más letras a esta serie, por ahora seguiré disfrutando de ella. ¡Tienes que verla!

La tormenta sobrevino mientras Emilio se tomaba una taza de café en el bar de su calle. Su rostro se reflejaba en la ventana con el contorno deformado, debido a las gotas de lluvia en el cristal. Los recuerdos de su hijo invadían sus pensamientos. No paraba de contar las horas que quedaban para volver a estar junto a él. Desde el divorcio solo se habían visto en dos ocasiones. ¡Cuántas ganas tengo de besar tu carita, Francesco!, rumió con los ojos humedecidos.

Ayer comentaba con una de mis alumnas lo trascendente que puede llegar a ser para un autor la escritura de su obra. Me refiero a una trascendencia que nada tiene que ver con el glamour de la presentación de un nuevo libro o con el regocijo de encontrarse publicado en la mesa de novedades de las librerías. Un gaje del oficio del escritor que normalmente no es explorado en los talleres de escritura creativa: escribir tiene el poder real de sanar a quien escribe. Y sobre eso vengo a hablar hoy.