No la miré a los ojos antes de morir. No la rodeé con mis brazos. Ni olí su cabello, ni sentí la suavidad de su piel. Con ella la muerte fue impaciente, con nosotros indiferente. Si lo pienso, no ha sido peor o mejor. Es igual de doloroso esperar a que la muerte se lleve a quien amas, incluso tormentoso. Podría aferrarme a las ventajas de haberla perdido de forma súbita. No lo esperaba, no sufrí anticipadamente. Nadie lo hizo…

Despertó de pronto en la intemperie luego de haber sufrido una pesadilla. No tenía frío. Lo primero que vio a su alrededor fueron aquellos grandes árboles que lo acompañaban en la cálida mañana de un domingo de verano. Largas y apacibles nubes flotaban en el cielo azul como si el tiempo no transcurriera. El hombre estaba arropado con gruesas cobijas, sábanas y edredones floridos que lo separaban un poco del césped húmedo en que estaba tendido como un vagabundo. Y estaba solo. Pero esto no supuso ningún problema. El problema era su pesadilla. Entonces se quedó quieto, relajado, intentando recordar tenazmente el sueño que acababa de tener antes de despertar y cuyo despertar, hacía que lo olvidara efímeramente…

¿Te sientes estancado y frustrado con tu escritura, sin saber cómo avanzar ni mejorar? ¿A menudo empiezas proyectos que nunca terminas y te cuesta encontrar tu propia voz o un tema que te apasione? ¿La abundancia de información en línea te abruma? ¿No encuentras el tiempo para escribir? ¿Te sientes inseguro sobre tu estilo y no sabes cómo aprovechar la retroalimentación que recibes o equilibrar tu vida personal con tu vocación de escritor? ¿Te invade la desmotivación y sientes que todo esto es un gran desafío? Un coach literario podría ser la solución para superar obstáculos y alcanzar tus metas literarias.