No pocas veces me ha tocado escuchar, sobre todo a personas que se mantienen distantes al arte y que no comprenden su función, que la lectura de cuentos o novelas es básicamente un entretenimiento y que sirve para evadirse de la realidad.

Cuando he llegado a escucharlo me siento profundamente incomprendido y por eso pienso que es necesario, hoy más que nunca, que estamos rodeados de múltiples formas de consumo de historias, entender para qué sirve leer ficción a través de cuentos y novelas. Porque no, no sólo es una actividad para el entretenimiento y la evasión, que puede ser, pero no sólo es eso. Es más, muchísimo más.

En 2015 propuse a mis alumnos sevillanos más brillantes que hiciéramos juntos una antología, la primera oficial de mi Taller de Escritura Creativa. La idea nos entusiasmó a todos y nos pusimos a trabajar duramente. El libro destaca porque es muestra de la diversidad artística de la gente que ha pasado por mi taller, así como de los estilos y sensibilidades que han tenido algunos de mis alumnos más talentosos. Lleva por título Cada quien su cuento e incluye un texto introductorio, del que soy autor, titulado “Cómo narrar una historia y no morir en el intento” ¿Quieres una copia gratis de la versión electrónica de esta antología?

La tormenta sobrevino mientras Emilio se tomaba una taza de café en el bar de su calle. Su rostro se reflejaba en la ventana con el contorno deformado, debido a las gotas de lluvia en el cristal. Los recuerdos de su hijo invadían sus pensamientos. No paraba de contar las horas que quedaban para volver a estar junto a él. Desde el divorcio solo se habían visto en dos ocasiones. ¡Cuántas ganas tengo de besar tu carita, Francesco!, rumió con los ojos humedecidos.

Hace unos días me escribió Anna desde París, una de mis actuales alumnas del Coaching literario. Se acercan las vacaciones de invierno, así que se tomará algunas semanas libres para viajar junto a su pareja y descansar. Tendrá tiempo para leer, como es habitual en tiempo de vacaciones, así que me pidió que le recomendara algunos libros de cuentos, pues quiere comprender mejor el género a través de algunos de sus mejores exponentes.

En un post anterior, os contaba que durante el Curso de iniciación del Taller de Escritura Creativa de Israel, todas las semanas teníamos deberes que entregar en la siguiente clase. Israel nos encomendaba la tarea de escribir un cuento clásico (el esquema actancial no podía faltar) con diferentes variaciones cada semana, que añadían dificultad al ejercicio. Pues bien, para escribir cada cuento, utilicé un pequeño truco que me sirvió de mucha ayuda para aclarar las ideas y poder plasmar con más exactitud el esquema actancial, que como bien decía Israel es el corazón de las historias. Este truco no hará que tu historia sea infalible, hay muchos más factores de los que te imaginas que pueden arruinar una buena idea; la práctica es lo único que hará que nuestras historias florezcan. Pero al menos, este truco te ayudará a mantener el hilo de la historia sin desviarte demasiado.