Israel Pintor: Hoy tengo el gusto de entrevistar a Max Ehrsam, autor de La noche se me fue de las manos. Max, gracias por aceptar este diálogo. ¿Cómo estás?
Max Ehrsam: Muy bien, Israel. Gracias a ti por invitarme. Es un placer.

Israel: Antes de entrar en materia, hablemos de ti. Naciste en Ciudad de México y llevas más de 25 años viviendo en Estados Unidos. Eres profesor, editor y escritor. Tu novela, publicada en 2019 por Alfaguara, explora el deseo, las relaciones y la complejidad del presente. Pero, ¿qué te llevó a empezar tu camino literario?
Max: Siempre me gustó la literatura. A los 15 años entrevisté a José Agustín y esa fue mi primera publicación. Desde entonces supe que quería escribir. Estudié letras latinoamericanas en la Universidad Iberoamericana y comencé a dar clases poco después de graduarme. Trabajé también como editor de libros de texto, una experiencia que marcó profundamente mi forma de escribir.
Israel: Cuéntame más sobre esa influencia. ¿Cómo se traduce en tu obra?
Max: Bueno, trabajar con gramática y estructura me llevó a experimentar con los tiempos verbales en mi novela. Los personajes de La noche se me fue de las manos evolucionan a medida que «aprenden» nuevos tiempos gramaticales. Comienzan con el presente, pasan por el pretérito y el imperfecto, y concluyen con el condicional y el futuro. Fue un ejercicio interesante que también refleja cómo el lenguaje moldea nuestra percepción del tiempo y la realidad.
Israel: Esa estructura es fascinante. Ahora, hablemos de los personajes. La historia sigue a dos hombres que se conocen casualmente en una cafetería, se reencuentran en una discoteca y comienzan una relación intensa. ¿Qué buscabas explorar con ellos?
Max: Quise capturar el enamoramiento en su forma más pura: cegador, absoluto, centrado en el presente. Es ese tipo de amor que todos experimentamos al menos una vez, donde el pasado y el futuro no importan. Pero, como en la vida real, esa etapa tiene fecha de caducidad. Eventualmente, el pasado emerge, el futuro exige su lugar y las tensiones aparecen.
Israel: Mencionas tensiones. ¿Cómo se manifiestan en la novela?
Max: Los personajes tienen historias y filosofías de vida muy distintas. El narrador viene de una familia católica mexicana y tiene una visión más tradicional del amor, mientras que Nate es mucho más liberal y desinhibido. Estas diferencias crean un juego de poder en su relación, que se ve exacerbado por el uso de drogas y la falta de comunicación sobre sus expectativas.
Israel: El uso de drogas juega un papel importante en la narrativa. ¿Qué simbolizan?
Max: Representan una forma de evasión, un intento de prolongar el estado de éxtasis del enamoramiento. Para los personajes, las drogas son una manera de permanecer en ese presente absoluto, de vivir sin consecuencias, al menos temporalmente. Pero las drogas también son un reflejo de sus inseguridades y su incapacidad para enfrentar la realidad.
Israel: Has hablado del presente continuo como un tema central. ¿Por qué crees que es tan poderoso?
Max: Porque el presente es el único momento en el que realmente vivimos. En el contexto del amor, el presente continuo es ese estado inicial donde todo parece posible y perfecto. Pero también es frágil, porque tarde o temprano el pasado y el futuro se hacen presentes, y es ahí donde las relaciones se enfrentan a su verdadera prueba.
Israel: Además del presente, tu novela aborda la complejidad del deseo y las dinámicas de poder en las relaciones. ¿Fue intencional o algo que surgió durante la escritura?
Max: Fue intencional. Quise explorar cómo las personas negocian sus necesidades y deseos en una relación. En el caso de mis personajes, el narrador busca seguridad y exclusividad, mientras que Nate valora la libertad y la exploración. Estas diferencias crean conflictos que reflejan tensiones universales en las relaciones humanas.
Israel: En el libro también hay una reflexión implícita sobre el contexto cultural y social. Por ejemplo, mencionaste que el narrador viene de una familia conservadora mexicana. ¿Cómo afecta esto a su forma de relacionarse?
Max: Creo que el pasado cultural de una persona siempre influye en cómo ve el mundo y las relaciones. El narrador creció en un entorno donde ser gay no era aceptado, lo que lo lleva a tener conflictos internos y dificultades para reconciliar su deseo con sus valores. Esto contrasta con Nate, que tiene una experiencia más abierta y fluida.
Israel: Por último, Max, ¿tu novela tiene algún mensaje principal que quieras destacar?
Max: No diría que hay un mensaje único. Es una exploración del amor, el deseo y las contradicciones humanas. Espero que los lectores encuentren sus propias reflexiones en la historia y que, al igual que los personajes, se permitan habitar el presente sin dejar de cuestionarlo.
Israel: Muchas gracias por esta charla tan enriquecedora, Max. Estoy seguro de que nuestros tallerícolas disfrutarán mucho de tu libro. ¿Dónde pueden conseguirlo?
Max: Gracias a ti, Israel. La noche se me fue de las manos está disponible en librerías y plataformas digitales. Invito a todos a leerlo y a compartir sus impresiones.


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